Abades, Vicarios, Beneficiados, Ausencieros, Capellanes, Presbíteros

A pesar de haber conocido a lo largo de nuestras vidas la gran cantidad de religiosos existentes en nuestra Navarra, no deja de llamarnos la atención el hecho de que en tiempos pasados, más o menos hasta la segunda mitad del siglo XIX, en estos pequeños pueblos pudieran vivir de su trabajo tantos clérigos, así como la gran variedad de categorías existentes dentro de este clero.

Abades y Vicarios

En nuestros pueblos los párrocos recibían el nombre de abad o vicario; más al norte es también frecuente encontrar el término rector (también es usado a veces por aquí). Esta diferencia en la denominación parece relacionarse con el tipo de propietario o patrono de la parroquia. Así, el abad (caso de Artazkoz) ocuparía una iglesia cuya propiedad sería de los vecinos, quienes lo elegirían en democrática votación. Por su parte, el vicario (caso de Izkue o de Izu) lo sería de una parroquia cuyo propietario sería ajeno al vecindario; en el ejemplo de Izkue, el tesorero de la Catedral y en Izu el duque de Alba. Pero, lo cierto es que a veces se usan indistintamente ambas categorías, como en la documentación sobre la parroquia de Izu.

Exponemos a continuación la lista de abades que ocuparon la iglesia de Artazkoz. Ponemos las fechas de inicio y final, si bien de algunos casos solo disponemos de fechas puntuales:

  • 1426. Miguel Ororivia.
  • c.1475 nace.  Muere en 1520. Martín de Artazcoz. De casa Loperena.
  • c.1500 nace.  Muere en 1543. Martín de Artazcoz Irigoyen. Hijo del anterior abad.
  • c. 1526 nace.  Muere en 1584. Miguel Perez de Artazcoz Arbizu. De casa Loperena.
  • 1584- 1587. Pedro de Muru (o Izcue) (natural de Izkue, casa Iturrikoa).
  • 1587-1638. Licenciado Joanes Martinez de Lizasoain. Elegido en junio.
  • 1638-1642.  Juan Perez de Artazcoz. Nacido hacia 1575/80.
  • 1642- 1663. Juan Martin Ziriza Azanza.
  • 1663. Diego Olloqui. Interino.
  • 1663-1692. Garcia de Erice.
  • 1692-1694. Joseph de Ciriza. Interino.
  • 1694-1722. Pablo Joseph Pérez de Artázcoz Aguinaga.
  • 1723- 1737. Joseph de Ziriza Echauri.
  • 1737- 1766. Manuel de Mendigaña. Dueño de Loperena (Apezanekoa).
  • 1766-1769.  Juan Bautista Oteiza (teniente de Artazkoz y vicario de Lizasoain).
  •  1769-1828.  Juan Francisco Arraiza.
  • 1828  Buerges. Interino.
  • 1828- 1870. Manuel Martinez de Arizala.
  • 1870-1872 Esteban Garriz. Interino.
  • 1872. Fermín Mendizabal. Interino
  • 1872-1873. Ramón  Silvestre. Interino.
  • 1873- 1897. Manuel Arce Mendigaña. Pero los últimos años fue vicario de Izu. Se habrían unificado ambas parroquias.  
  • 1893. Vicente Ayerra.
  • 1898. Pablo Silvestre.
  • 1901. Luis Aranguren.
  • 1903. Teodoro Zarraga.
  • 1904-1912. Francisco Martinez.
  • 1912- 1940. Eugenio Ezcurra Errea. Izu y Artazkoz
  • 1940?-1978. Blas Arnaiz Yoldi.
  •  ¿- 2010? Alfonso de Carlos Azcoiti.

Hablando de los abades del pueblo, un punto muy interesante es la forma cómo eran nombrados. Ya se ha dicho que en las parroquias propiedad de los pueblos eran los vecinos (no todas las casas tenían derecho de vecindad) los que lo elegían. Hay documentadas algunas de estas elecciones.

En 1587 se produjo el acto de nombramiento como abad de Artazkoz del licenciado Lizasoain, seguramente natural del pueblo de su apellido. Había fallecido el aterior rector, D. Pedro Muru o Izcue y se presentaba el citado candidato, quien todavía solo era bachiller. Aparecieron en el batzarre los vecinos Miguel Remon de Artazcoz, D. Alonso Aratzcoz beneficiado, Martin Escolano,  Martin Satrustegui y Miquela Artazcoz (su mujer) y otros. Fueron elegidos árbitros, o delegados, encargados de nombrar abad, Fermin Elso, Lope Periz de Artazcoz, Miguel Artazcoz y Bernat Subiza, quienes optaron por Lizasoain. Este abad permaneció 50 años en la parroquia, siendo el que inició los libros sacramentales que han llegado hasta hoy, al haberse perdido los anteriores.

En 1638 quedó vacante la abadía por muerte del citado licenciado Lizasoain. Los vecinos, reunidos en la basílica de San Salbador, habitual sede de los batzarres, eligieron nuevo abad. Estuvieron presentes Carlos Goñi, Joanes Oscoz, Remon Elizondo, Joanes Ibañez de Muruzabal, Lope Yaben, Juan Remon de Art, Joanes Artazcoz alias Antoqui, Pedro Aizcorbe, Guillen Martchueta, Joanes Escolano, Lope Perez de Artazcoz, Joan Martin Iribas, etc. Como en el caso anterior, nombraron cinco árbitros delegados para evitar conflictos: Joanes Ibañez de Muruzabal, Remon Elizondo, Joanes Artazcoz Antoqui, Guillen Martchueta y Joan Martin Iribas. Se habían presentado tres candidatos: D. Juan Perez de Artazcoz, D. Martin Ziriza Azanza y D. Miguel Goñi, siendo elegido el primero.

En 1663, muerto D. Martin Perez de Ciriza Azanza, se produjo un nombramiento en la persona de D. Juan Martinez Artazcoz Ciriza, natural del pueblo y vicario en aquellos momentos de Azagra, pero no aceptó el cargo, con lo que se procedió al nombramiento de D. Garcia de Herice, entonces abad de Iza.

Quizás, la descripción más interesante de este tipo de nombramientos es la de D. Manuel Martinez de Arizala producida el 19 de octubre de 1828. A las 3 de la tarde se reunen regidores, vecinos y foranos, dueños de las casas que son: Francisco Leceta,  Xavier Barrena (Regidores), Fernando Huarte, Atanasio Monreal, Francisco Antonio Huarte, Migurl Oroquieta, Antonio Anocibar, Francisco Javier Villanueba, Pedro Joseoh Janariz, Francisco Javier Donazar, Esteban Yzpura, Nicolás Aranguren,Joseph Antonio Urtasun, Thomas Armendariz, D. Manuel Belazquez de Medrano, Esteban Goñi, Miguel Antonio Sarasa, D. Mig uelYnbuluzqueta (Abad Ochovi), D. Javier Arze, D. Domingo Remon de Esparza, D. Ramon Escolar, D. Francisco Perez de Obanos. Eran vecinos y foranos. Para elegir los tres árbitros, cada uno depositó un nombre en un cántaro y un niño sacó 3. Fueron designados: Francisco Javier Donazar, D. Javier Arze y Thomas Armendariz. Aislados con el escribano en un aposento, se les tomó juramento y votaron; salió el mencionado Arizala.

Beneficiados

Eran clérigos ayudantes del párroco, que desempeñaban ciertas tareas, como participar en celebracioenes, cantar etc. Podían compartir varios beneficios, incluso había “mitad de beneficio”. Varios de los beneficiarios de Aratzkoz eran naturales del pueblo.

En 1610 había muerto D. Alonso Escolano o Artazcoz, clérigo de misa que tenía el beneficio. Ese mismo año fue elegido para sustituirlo D. Juan Martin Perez de Ziriza Azanza, clérigo de primera tonsura. Poco después fue la toma de posesión, en la que le apadrinó el vicario de Izkue D. Miguel de Goñi. Recordemos que era abad el licenciado Lizasoain.

En 1644 dejó el beneficio D. Juan Martin Perez de Ciriza Azanza, quien también era abad. Nombraron a Juan Escolano, estudiante y clérigo de menores órdenes, natural del pueblo. Más tarde el abad Garcia de Herize también tuvo el beneficio.

Hay un documento de 1808 que nos ha llamado la atención. Al parecer, los nuevos vientos iban penetrando poco a poco en estos pequeños pueblos, de manera que ese año los vecinos celebraron batzarre para pedir que se suprimiera el puesto de beneficiado con el fin de mejorar la dotación del maestro: El concejo ya había abrobado la propuesta de que solo hubiera un solo ministro, el abad. 

Ausencieros

Eran clérigos que servían un beneficio cuando estaba ausente el titular. Su renta era inferior a la del titular. Podían tener varias ausencias. No tenemos mucha información sobre esta figura en nuestra parroquia. Solo hemos encontrado un documento de 1680 en el que el vecino Joseph Oreyen declara que había ausencias de dos beneficios vacantes porque las había dejado D. Garcia de Herice su último poseedor.

Al parecer, estas pequeñas parroquias apenas tenían recursos para cubrir, de forma separada, la plaza de beneficiado, por lo que en varias épocas sería el propio abad el que ocuparía dicho pcargo.

Capellanes y capellanías

Las capellanías solían fundarlas los particulares y, a veces, las cofradías. Tenían un doble objetivo: a) espiritual, puesto que el capellán titular estaba obligado a decir misa por el alma del fundador; b) material, ya que creaban puestos de trabajo para clérigos, generalmente de la familia del fundador.

Las capellanías eran gobernadas por el patrón (o patronos), nombrado por el fundador, casi siempre los dueños de su casa nativa o parientes. Para su sustento el fundador dejaba en su testamento bienes raíces o dinero, cuyas rentas servirían para pagar al capellán. Por eso es muy habitual encontrar capellanías prestando dinero.

Como se ha dicho, el capellán solía ser algún hijo de la casa del fundador o pariente. Solo la inexistencia de clérigo familiar permitía que fuese nombrado alguien ajeno.

En Artazkoz se han ido fundando varias capellanías. Comenzaremos con la del viejo rector D. Martin de Artazcoz en 1519. Este abad, de casa Loperena, dejó para su sustento una viña y otros bienes con la condición de que el capellán dijera dos misas por semana por su alma. En 1568 hubo un juicio a costa del sueldo del capellán, a la sazón el rector de entonces D. Miguel Periz de Artazcoz. Resulta que dichos bienes del fundador habían sido comprados por un mercader de la capital, pero éste no asumía el pago al capellán de 50 reales castellanos.

En 1587 D. Alonso de Artazcoz, beneficido del pueblo, era nombrado capellán de una capellanía de Etxauri fundada por su pariente Carlos Ibarra. Había muerto el anterior, por lo que el heredero de Ibarra (patrono) procedió a nombrar al dicho D. Alonso. Aunque el nombramiento era para toda la vida, disponía una cláusula que condicionaba esta duración: con condición expresa que si el otorgante (el patrono) tuviere hijo que sea clérigo o hermano, que en tal caso el dicho nombramiento sea hasta que el tal diga misa y quiera tomar la dicha capellanía. El capellán estaba obligado a decir una misa semanal, en viernes o sábado, en la parroquia de Etxauri.  

A veces se fundaban capellanías que arruinaban a los sucesores. Es el caso de lo ocurrido en 1588, cuando testó Miquela Artazcoz ante el escribano Miguel Subiza. En dicho testamento fundó una capellanía con la casa y bienes, fundación que provocaría varios pleitos y obligaría a sus descendientes, desheredados, a desaparecer del pueblo. Esto es lo que aparece en un pleito de 1608 en el que el patrono Joanes Escolano y el capellán D. Joan Ciriza exigieron a los hijos de Miquela, Martin Satrustegui mayor y menor, la entrega de los bienes que había dejado su madre para la capellanía, como así determinaron los árbitros.

Los dueños del palacio eran patronos de una capellanía fundada por su antepasado el Dr Elso en Pamplona. En 1640 Jerónimo Elso y Arbizu procedió a nombrar capellán a D. Pedro Artazcoz clérigo natural de Izkue.

Una capellanía muy conocida en el pueblo fue la fundada por el abad Lizaosain en su testamento, dotándola con 900 ducados. En 1640 era capellán su pariente D. Martin Perez de Ciriza, también beneficiado de la parroquia. En 1795 nombraron capellán a D. Juan Francisco Arraiza, abad del pueblo, quien sucedería en el cargo a D. Francisco Arze Mendigaña. Ese año eran tres los patronos: Francisco Arze, dueño de Loperena; Martin Joseph Oroquieta, dueño de Remonena; Bartolomé Larrea, señor del palacio de Ulzurrun. En 1821 volvieron a nombrar al mismo Arraiza.

Sacristanes

No hemos encontrado apenas referencias sobre esta figura. En algunos documentos se asocia este puesto de trabajo al de maestro, como en el caso de la contratación de los maestros Fernandez de Barrena. Ver historia de casa el Maestro.

Como se verá en el apartado de las primicias, el arrendador de estos frutos solía encargarse de pagar al sacristán.

Cofradías

Estas asociaciones de vecinos bajo la advocación de algún santo o virgen han estado muy presentes en la historia de nuestros pueblos. Tenían sus reglamentos o constituciones y, generalmente, estaban asociadas a alguna ermita.

La más antigua que hemos encontrado es la de San Salbador, esa ermita tan presente en la vida del pueblo, dado que era la sede de los batzarres. Recordemos que se situaba en Aizgaña, junto al viejo cementerio y muy cerca de la iglesia.

En 1596 se reunieron los vecinos para tratar y aprobar las constituciones de esta cofradía. Este es un documento muy interesante, puesto que aparecen los dueños de las casas del pueblo, todo un apeo de ese año. La cofradía estaba presidida por el abad, el licenciado Lizasoain, y el beneficiado D. Alonso Artazcoz. Las cláusulas son igualmente muy interesantes. Las dichas constituciones ya habían sido tratadas previamente en una reunión en septiembre de 1595  El escibano les dio a entender“desde su principio asta el fin en su lengoa de bascuence.

Vecinos cofrades de San Salbador. 1596

Vecinos que hipotecaron bienes

 

Licenciado Martinez Lizasoain. Abad

 

D. Alonso Artazcoz. Beneficiado

Joanes Artazcoz  y Catalina Lizasoain

Joanes Lizasoain y Mª Artazcoz

Joan Miguel Lizasoain y Catalina Huarte

Gracia Aizcorbe y Mª Urrizola, su suegra

Garcia Ororbia y Maria Garro

Pedro Goñi y Mª Antona

Miguel Muruzabal y Mª Egues

Juan Diez de Artazcoz mayor en dias y Mª Erro

Juan Diez de Artazcoz menor en dias y Domeca Huarte

Martin Yaben y Juana Artazcoz

Martin Remon de Artazcoz y Gracia Yzu

Catalina Lizasoain Viuda

Joanes Ybero y Mª Lerruz

Juan Periz de Artazcoz

Martin Satrustegui mayor en dias

Miguel Yrurzun y Miguela de Artazcoz

Mª Ollo viuda

Martin Satrustegui y Mtin Satrustegui Menor, su hijo y Brianda Artazcoz

Miguel Lizasoain

Diego Alonso de Lizasoain, barbero

Juan Ybero y Juana Arteta

Nicolás de de Artazcoz

Joanes Labiano

Martín Escolano

Joanes Escolano

No hemos enconrado otra cofradía exclusiva del pueblo, al menos en siglos anteriores. Si hay documentación en el archivo Diocesano sobre la cofradía del Rosario entre 1767 y 1913, al parecer se trata del libro de cuentas. Esta misma cofradía es mencionada en el informe que el oidor decano del Consejo de Navarra elaboró entre los años 1772-74. En este documento, se dice que la cofradía había sido erigida en 1767 sin que se haya solicitado la aprobación por falta de medios, para acudir a sus gastos, por no bastar las limosnas para el gasto de aceite y cera los han suplido los mayordomos en varias funciones.

Además de la del Rosario, se menciona la congregación del Corazón de Jesus, igual que la de Izu, con la misma antigüedad (de 1763) y las mismas condiciciones en cuanto a limosnas y gastos.

Finalmente,  hay que citar la cofradía de Legarra/Lagarda en Lizasoain compartida con otros pueblos de la zona.

Diezmos y Primicias

Plano de Izkue de 1580 con la casa de la primicia junto a la iglesia basílica de San Pedro (la parroquia era Elizaberria, actual cementerio). Su autor fue Juan de Villarreal, veedor de obras del obispado.

La iglesia para su sustento económico ha tenido varias fuentes de ingresos, pero, seguramente las más importantes y conocidas han sido los diezmos y primicias (frutos primiciales). Estos tributos fueron heredados de religiones anteriores a la cristiana. Curiosamente, esta religión renegó de casi todo lo propio de aquellas creencias paganas, excepto de su modelo de financiación.

Etimológicamente, diezmo hacía alusión a la entrega por los vecinos de la décima parte de sus frutos del campo y ganadería. En cuanto a la primicia, se trataba de los primeros frutos de las diferentes actividades económicas. Al parecer, en un principio fueron ofrendas voluntarias, pero pronto debió transformarse en un impuesto obligatorio. Estos frutos primiciales se entregaban al primiciero y solían representar aproximadamente el 2,5 % del valor económico.

Tanto para el diezmo como para la primicia la parroquia llevaba un registro en los libros de Tazmías, en los que se recogían lo aportado por los vecinos y su reparto entre los clérigos de la parroquia. En el caso de nuestro pueblo se conserva en el Archivo Diocesano de Pamplona el libro que comprende el período 1777-1853. Por su parte, en el Archivo Histórico de Navarra (AHN), apenas hemos encontrado documentación sobre los diezmos, siendo bastante abundante la referida a la primicia y los primicieros.

Por citar los datos más antiguos de Artazkoz, en 1268 se dice qu este pueblo pagó de rediezmo 2 cahices de trigo, 2 sueldos y 4 dineros y de primicia, 2 sueldos y 4 dineros. Este rediezmo fue una concesión del papa al rey de Navarra Teobaldo, como apoyo a la cruzada que este quería organizar. Fuera de este documento, apenas aparece el tema de los diezmos en Artazkoz.

Sí se mencina con frecuencia la figura del primiciero (a veces era más de uno), generalmente un vecino, el cual, junto con el abad, se encargaba de cobrar, o arrendar el cobro de los frutos, a los vecinos y moradores. Era bastante normal que los arrendatarios fuesen artesanos (pintores, ensambladores, architeros, …) dedicados a hacer obras de las iglesias: retablos, puertas, etc.

En 1561 encontramos un pleito contra los herederos de Miguel Artazcoz, un escribano de la familia de Loperena. Hacía unos 10 años, 1550, Miguel había sido arrendador de la primicia del pueblo, momento en que encargó una obras para la iglesia. En concreto, se trataba de hacer dos puertas para la portada principal de la iglesia parroquial, otra para el cementerio y otra para la ermita de San Salvador, además de un arca para los ornamentos y vestidos. Esta obra se tasó en más de 28 ducados de oro viejos. Juanes de Beobes, el autor de la obra, no había cobrado y reclamaba la deuda. Como los bienes de Miguel ya los tenía hipotecados un tal Lojau, era a este último a quien reclamaba Beobes.

Sobre el arriendo, hay bastantes ejemplos. Lo más frecuente es que fuesen trianuales, pero podía variar este período. Tenemos el caso del arriendo de los frutos primiciales en el vecino pueblo de Izu en 1620, en el que era abad y primiciero D. Juan Perez de Azanza. Recibido el permiso del vicario general del obispado, se anunció la subasta en diferentes puntos de la zona. El día fijado a campana tañida se puso en candela, resultando rematante el zapatero de Asiain Guillen Urrutia. El arriendo era para tres años (1619-21), a razón de 44 ducados año, siendo pagados en dos plazos los días de San Juan y San Martín. A dicha renta se debía añadir los 2,5 ducados para el sacristán y alguna otra partida menor. Como era habitual, Urrutia aportaba un fiador, en esta ocasión Martin Zummarraga, igualmente zapatero de Asiain.

De Izkue tenemos otro arriendo en 1758. Era primiciero el propio vicario, D, Martin Luzar. En el documemto se dice que habiendo puesto a remate de candela los frutos Primiciales de este lugar para tiempo de cuatro años cojidos y levantados (1750-1761)… en la última candela quedaron rematados como en el mejor postor por Sevastian Astrain. Este ofreció 36,5 ducados por año, a pagar en dos plazos: el día de Pascua de Navidad y por San Juan de junio. Además debía aportar 2 libras de cera blanca cada año y las cargas ordinarias que eran: 12 robos de trigo para el Sacristán; 1,5, robos de trigo y 2 cántaros de vono para el Concejo; dos docenas de aceite y dos reales. Añadía también  el subsidio y excusado y reparto siempre que se lo pidiera el Primiciero. Siguiendo con las cláusulas se decía que dichos frutos los haya de tomar a todo riesgo de Piedra, Niebla, Jelo, seca, muchedumbre de aguas y de otros cualesquiera casos fortuitos excepto el caso de Guerra aguerreada de Rey a Rey. El arrendatario nombraba un fiador.

Los frutos se solían recoger en la llamada casa de la primicia. Sin embargo, en Artazkoz no se ha encontrado ninguna cita sobre esta casa, Quizás funcionaría como tal la casa del abad o del primiciero de cada época. Sí tenemos documentada una casa de la primicia en Izkue en 1580. 

Estos ingresos ordinarios eran complementados con otros muchos derivados de las celebracione y donaciones. Una fuente de ingresos de primer orden fue la de los testamentos, el negocio de la muerte, que podríamos denominar. En efecto, estas últimas voluntades solían disponer la celebración del entierro, funeral, novena y cabodeaño. En estos actos participaban numerosos curas a los que se remuneraba. Además, era normal que el testador dejara una cierta cantidad de misas, hay casos de varios cientos, a celebrar por el abad y otros curas. Finalmente, se daba el caso de nombrar heredera a mi alma, es decir, dejar todos los bienes para la salvación del alma. Habría que añadir los habituaales donativos a ermitas, santuarios, etc. No olvidemos las capellanías ya comentadas. En conclusión, la muerte puede ser considerada como uno de los principales soportes económicos de iglesia, si no el principal, a lo largo de la historia, al menos en nuestros pueblos.

Procesiones. Romerías

Ermita de Legarda/Legarra

Procesiones y romerías

Los actos religiosos ocuparon una gran parte de la vida de nuestros antepasados. Aparte de la rutina semanal de la misa, el calendario cristiano estaba plagado de celebraciones diversas, entre las que destacaban las procesiones o romerías a varias de las ermitas del pueblo y de la zona.

Estos festejos adquirieron un nivel de oficialidad difícil de entender en estos tiempos, siendo reglamentados mediante acuerdos que se firmaban ante notario, normas semejantes a los cotos y paramentos. Estas normas o constituciones solían adoptarse frecuentemente a mancomún con los pueblos de alrededor, incluso, como se verá, a nivel de toda la Cuenca pamplonesa.

Precisamente, de 1551 nos ha llegado un documento en el que aparece que se reunieron las siete cendeas de la Cuenca para tratar sobre las procesiones. Como era habitual, Ororbia ejercía de capital, siendo su iglesia de San Julián la sede de estos batzarres cendeanos. En ese caso las siete cendeas fueron: la cendea de la valle de Echauri; la de Olza; Cizur; Aizoain; Iza; Galar; Juslapeña. Asistieron al batzarre los diputados (alcaldes) y los jurados de los concejos. De Artazkoz aparece Miguel de Artazcoz. Dieron poder a los siete diputados para tratar sobre los acuerdos sinodales que había tomado el obispo D. Bernardo de Rozas y Sandoval y que afectaban, entre otras cosas, a las procesiones. Al parecer, el obispo ponía ciertas condiciones para celebrarlas que modificaban seriamente la forma en que se habían hecho hasta ese momento. Los diputados poderhabientes debían presentar las alegaciones pertinentes ante esas modificaciones.

Pocos años más tarde, 1596, los pueblos de Izkue y Artazkoz firmaban un acuerdo sobre las procesiones a realizar anualmente:

Reunidos, de una parte: El Licenciado D. Joanes Martinez de Lizasoain (abadde Artazkoz); Martín Satrustegui, Joanes Artazcoz y Pedro Aizcorbe  (Jurados). De la otra: D. Miguel Azanza (Vicario de Izkue); Martín Irurzun y Joanes Muru (Jurados). Acuerdan regular las procesiones  que acostumbran hacer conjuntamente ambos lugares. Se fijan 8 procesiones: 4 obligatorias y 4 voluntarias. Se  acuerdan las penas a imponer en caso de faltar a las mismas, según la condición de cada uno: abad, vicario, clérigo, vecino, casero, habitante.

Estas fueron las 8 procesiones acordadas:

1ª.  EL DIA DE S. MARCOS (25.4): Este día se irá en procesión a la ermita de Ntra. Sra. de Legarda (Lizasoain). Se reconocerán (juntarán) pasada “la puente de Artazcoz”.

2ª.  EL LUNES DE LA ASCENSIÓN: Este día se irá en procesión a la ermita de Ntra. Sra. de Yarte. Se reconocerán en Sarluzegui.

3ª.  EL MARTES DE LA ASCENSIÓN: Este día se irá en procesión a la Iglesia Parroquial de Ibero. Después a Elizaberria.  Finalmente, a las ermitas del monte. Al salir de Elizaberria se dirán los 7 Salmos. Se reconocerán pasada “la puente de Eyzcue

4ª.  EL MIÉRCOLES DE LA ASCENSIÓN: Este día se irá en procesión a la ermita de Ntra. Sra. de Legarda y San Bartolomé. Se reconocerán pasada “la puente de Artazcoz”. La Misa Mayor en la Iglesia de Artazcoz. Se reconocerán pasada “la puente de Artazcoz

5ª.  EL DÍA DE SAN TORIBIO (16.4): Este día los de Izcue van a Artazcoz y de aquí juntos a San Gregorio, donde se bendice el término. Después van a San Salvador donde será la Misa Mayor. Finalmente, a la Iglesia Mayor de Izcue. Así será en 1599. En 1600 harán el recorrido al revés y éste se irá alternando cada año.

6ª.  SAN FELIPE Y SANTIAGO (1.5): Este día se irá en procesión a la Iglesia Parroquial de Ibero. Se reconocerán pasada “la puente de Eyzcue

7ª.  SEGUNDO DÍA DE PENTECOSTÉS: Este día se irá en procesión a la Capilla de San Miguel de la Iglesia Parroquial de Ororbia. La Misa será en la Capilla. Se reconocerán “en Buztiñeta

8ª.  LA VÍSPERA DE LA TRINIDAD: Este día se irá en procesión a la Iglesia Parroquial de Ibero. Aquí la Misa.  Se reconocerán pasada “la puente de Eyzcue

En 1603 fueron cuatro pueblos, Izu, Izkue, Artazkoz y Asiain, los que elaboraron un reglamento de procesiones. Se reunieron los abades y vicarios de dichos pueblos, junto con los jurados. En el caso de Artazkoz, seguía de abad el licenciado Lizasoain, siendo jurados Lope Pérez de Artazcoz y Miguel de Irurzun. Acordaron un buen número de cláusulas regulatorias. La primera decía que los cuatro pueblos deberían hacer las procesiones conjuntamente, nunca de manera individual. A continuación, pasaban a describir las romerías:

  1. El dia de S. Marcos (25.4), ayan venir y vengan las procesiones de Eizque y Artazcoz a la puente de Asiain a donde ayan de salir los de Izu. Desde aquí, atravesando Asiain, irían a la iglesia desde donde continuarían a Lizasoain a Nuestra Señora de Legarda a oir misa.
  2. El uno de mayo, San Felipe y Santiago, los de Asiain e Izu se juntan en el cruce del camino de Artazkoz con la esquina de la pieza de Sancho de Asiain Goicoa. De ahí van a Artazcoz juntándose con estos. Los tres caminarán por el camino de Aizgaina hasta la puente de Izcue a unirse a los de este pueblo y de ahí a la iglesia de Ibero donde será la misa.
  3. El día de la Santa Cruz de mayo, 3, los de Izkue, Artazkoz y Asiain irán a la iglesia de Izu donde habrá misa. De ahí, los cuatro bajarán a la basílica de la Santa Cruz de Izu.
  4. El lunes, martes y miércoles anteriores a la Ascensión se hará de la siguiente forma: el lunes los cuatro se juntan en la basílica de San Pedro de Asiain, desde donde iran a Nuestra Sra de Yarte y en el camino, en pasando Errecagaiza, se reconocerá la gente  por los mayorales  y los clérigos dirán los 7 salmos penitenciales. Continuaran a Yarte donde será la misa. Finalmente, bajarán en procesión a San Andres de Yarte.
  5. El martes, los de Asiain van a la basílica de San Julian de Izu y se ahí a la iglesia parroquial a oir misa. Después, ambos pueblos  irán hasta la Cruz de Artazkoz, pasado el empedrado de la parte de Izu, hasta la iglesia de este pueblo. Aquí, tras oir misa, entrarán en la basílica de San Salbador, desde donde irán a la basílica de San Pedro de Izkue. Seguirán al puente de este pueblo para ir a la iglesia de Ibero, desde donde volverán a Elizaberria la misa mayor con sermón. Acabados los oficios salgan en procesión hasta el cerrillo que está sobre Elizaberria y los clérigos digan los salmos y desde ahí suban a la basilica de San Salbador. Aquí se bendicen los términos y bajan a San Gregorio de Artazkoz donde también se bendicen los términos.
  6. El miércoles, víspera de la Ascensión, Izkue, Izu y Artazkoz van en procesión a Santa Maria de Asiain a oir misa. De aquí a la iglesia de Lizasoain; de aquí a San Bartolomé de Olza y vuelta a Nuastra Señora de Legarda, y se despedirán el la puente Tuerta (Zubimakurra). Los salmos los diran en San Bartolomé. Cuando los de Asiain reparen la basílica de San Gregorio de Abaxita, desde San Bartolomé se irá a dicha basílica y de allí a vuelta a la ermita de Legarda.
  7. El segundo día de Pascua del Espíritu Santo, Izkue, Izu y Artazkoz salen al puente de Asiain y los cuatro pueblos van a la iglesia de Eguillor de San Miguel a oir misa.
  8. La Víspera de la Trinidad, los cuatro pueblos se juntan el la puente Tuerta y de allí a la iglesia de Lizasoain de San Lorente a oir misa.

Se dispone que, a pesar de las constituciones sinodales, si estos lugares obtienen permiso, en tal caso la procesión de San Marcos se puede hacer a Pamplona a la iglesia matriz y la de San Felipe a Nuestra Señora del Perdón y la del segundo día de Pascua de mayo a San Miguel Excelsis y la de la víspera de la Tridad a la Santísima Trinidad de cabe Billaba y las otras cuatro procesiones com ya se ha descrito.

Que a esta procesiones de casa cada de vecino debe asistir una persona de sacramento bajo pena de 3 tarjas. Si faltaban los abdes o vicarios, se les ponía multa de 1,5, reales.

Siguen cláusulas sobre los clérigos, quién sería el prior, qué día eran fiesta en los que no se podía trabajar bajo pena de un real, cómo avisar con las campanas, etc. Se detallaba que en los lugares donde se reconoce la gente se le llame tres beces y no repondiendo pague una tarja y si falta un dia tres tarjas. También si abandonaban la procesión una tarja. Otros tipos de faltas, especialmente se castigaba a los clérigos.

Poco después, los cuatro pueblos ratificaron este reglamente en sus batzarres.