ABACIAL

I. Algunas casas de los abades

La existencia de una casa parroquial en el pueblo es un hecho bastante tardío, de finales del XVII. ¿Dónde vivían antes los abades? No lo sabemos más que en casos puntuales. Algunos, especialmente los naturales del lugar, tenían casa propia o de su familia. En los demás casos, se supone que el concejo les asignaría una casa de manera temporal.

La primera fecha en que se menciona una casa del abad es en 1546, cuando hubo un duro proceso entre el bachiller D. Martin Artazcoz Yrigoyen, hijo del anterior abad, D. Martin Artazcoz y de María Yrigoyen, moza de Ibero. Ese año el bachiller tuvo que pleitear por la herencia de su padre. En el proceso se dice que el viejo rector tenía «una casa muy grande con su torre y palomar afrontada por todas partes con calles y caminos que el propio rector viejo la principió e hizo desde los cimientos y la puso como esta al presente». Era la actual Ugalde.

Esta casa, más tarde pasaría a ser propiedad del Licenciado Lizasoain.

En 1615 hicieron sus contratos matrimoniales Miguel Escolar Lizasoain y Joana Azanza Ziriza Lizasoain. En ellos se dice que Joana aportaba una casa en Artazkoz que le había donado su tío el abad del pueblo, el licenciado Lizasoain. Más tarde se verá que esta casa era la actual de Ugalde.

Tenemos documentada en 1649 la ocupación por parte del abad D. Martin Perez de Ciriza Azanza de la casa de Ugalde, la cual era propiedad de su familia, los dueños de casa Escolar. Precisamente, ese año se casaba su sobrina Juana María de Escolar y Ziriza con el palaciano Carlos de Elso y Arbizu Bernedo y heredaba la vivienda en cuestión, donde vivía su tío D. Martin, al abad,  a quien se le dona de por vida con la cláusula de que si se vendiera para casa parroquial no requeriría permiso de la Real Corte.

Unos años más tarde, en 1669, tras la muerte de Juana Maria Escolar, su viudo Carlos Elso hizo el correspondiente inventario de bienes.  En él se describe que Carlos y Juana, tras la muerte de su tío el abad en 1663, vivieron en la citada casa Ugalde, que había sido del licenciado Lizasoain. Ese año de 1669, el entonces abad del pueblo ocupaba la casa principal de los Escolar.

No debemos olvidar que hasta la desamortización del siglo XIX existió una casa de la abadía de Otxobi, pero sin ninguna relación con la parroquial. Dicha casa afrontaba con la de Juandiezena y una segunda casa con torre de Eskolano, es decir, sería una de las varias que se situaban en el solar donde ahora está el parque con los juegos. 

 

II. La casa abacial

Al encajar las piezas del puzle documental en la búsqueda de los primeros dueños de lo que hemos conocido como casa abacial, retrocedemos hasta Charles Artazcoz Santesteban, barbero/cirujano de la capital, quien viviría a caballo de los siglos XV y XVI. Todavía podríamos remontarnos más, ya que este Charles era hijo de Martin, también barbero, y María. Por tanto, los dueños más antiguos habrían nacido hacia mediados del siglo XV.

El mencionado Charles tuvo una hija, Pacuala, casada con Martin Larralde que había muerto hacia 1547. Tras la muerte de Pascuala, su tía Pascuala Artazcoz (hermana de Charles), mujer de Pedro Erasun, señor de los palacios de Janariz, reclamó que los bienes de su difunta sobrina, al haber muerto sin descendencia, tenían que volver a la familia. En el pleito declaró otra hermana de Charles, María, casada con Sancho Bardoz, zapatero de Pamplona.  En el inventario de bienes aparece la casa de Artazkoz, afrontada con el camino de la iglesia, además de viñas y piezas. El pleito finalizó en 1548 y en él Larralde se defendía diciendo que todos los bienes fuero conquistas del matrimonio y, además, Pascoala le había donado sus bienes en el testamento de septiembre de 1546. Aunque desconocemos la sentencia, parece que los bienes volvieron a la familia, más concretamente a Pascoala Artazcoz, la hermana de Charles y tía de la difunta.

Otro proceso iniciado en 1551 y finalizado en 1559 aporta nuevos detalles a este pleito familiar. Charles Artazcoz fue cirujano/barbero de los canónigos e hijo de Martin Artazcoz (también cirujano) y Maria Santesteban, com se ha dicho antes. El proceso es bastante lioso, pero parece claro que los bienes de Artazkoz terminaron en poder de María Artazcoz la mujer de Sancho Bardoz.

En un pleito sobre amojonamiento entre Izu y Artazkoz, en 1580 declaraba como testigo Garcia Artazcoz que estaba de casero en la casa de Sancho Bardoz. 

María Artazcoz y Sancho Bardoz, fueron padres de Maria Bardoz Artazcoz, quien, como se verá más adelante, se casó con Joanes Labayen. Una hija de estos, Pasquala Labayen Bardoz, casada con Martin Sorauren, zapatero de Pamplona, es la que dejó la casa y bienes a su sobrino D. Pedro Udabe.

Otro proceso de 1598/99 aporta nuevos datos de la casa y sus propietarios. Era un pleito de Martin Sorauren y su mujer Pasquala Labayen Bardoz contra el pueblo. Los vecinos acaban de cobrar 600 ducados por la tala de árboles, que, por orden del virrey, se había hecho hacía unos 20 años en el monte para la casa de municiones y artillería de  Pamplona. El dinero se lo repartían los vecinos, por lo que Martin y María reclamaban su parte. El pueblo les negaba, alegando que no tenían derecho de vecindad. Entre los testigos que declararon, Ignacio Iriarte (vecino de Izu) dijo que había estado de casero en la casa hacía 40 años, cuando su dueña era Pasquala Artazcoz (tía abuela de Pasquala Labayen), que la casa tenía 100 robadas, 12 peonadas de viña y 12 peonadas de yermos y que, por supuesto, la casa disfrutaba del derecho de vecindad. Estuvo de casero durante 6 años. Recordaba que al morir su dueña Pasquala hubo pleito del abuelo de Pasquala Labayen, Sancho Bardoz, con un Santesteban. Desde que él dejo la vivienda, había estado de casero el abad (entre 1564 y 1588). Vemos que la casa ya había sido residencia del abad, aun antes de convertirse en parroquial 

En la valoración de 1607 aparece Martin Sorauren, vecino de Pamplona, dueño de una casa que daría dos ducados de renta. Más 10 peonadas de viñas, a cuatro ducados la peonada y 112 robadas de tierra, a 2,5 ducados la robada. Todo valorado en 280 ducados. No aparecía ganado y se apuntaba que, al igual que el palacio, esta casa no paga cuarteles.

Pascoala Labayen Bardoz y Martin Sorauren no debieron tener hijos; así que Pascoala, ya viuda, en su testamento de 1616 la dejó, con toda su hacienda, a su sobrino D. Pedro Udabe, hijo de su hermana Mari Juan Labayen Bardoz, mujer de Batista Udabe. En aquel año de 1616 afrontaba con calles y era propia. Unos años más tarde, D. Pedro vendía la casa al pueblo y, tras varios avatares, este la dedicaba a casa parroquial.

Antes de su venta, en 1621, Udabe la arrendó con las tierras por 10 años a Juan Martinez de Arbizu.  

No debió cumplirse el tiempo del arriendo, puesto que encontramos su venta al concejo en 1624. No sabemos las razones de D. Pedro para enjenarla, pero en todo caso la tuvo que ofrecer en primer lugar a los vecinos en cumplimiento de la legalidad vigente en aquellos tiempos. La venta también incluía piezas y viñas sitas en el pueblo, Asiain, Lizasoain, Ororbia y otros lugares. 

La venta se escrituró en la primavera del año citado y el pueblo pagó 450 ducados. Bueno, pagar lo que se dice pagar le costó bastante esfuerzo al vecindario. Tuvieron que endeudarse al tomar un censo por dicha cantidad, hipotecando sus bienes. La escritura nos aporta los nombre de los vecinos y datos sobre sus casas, afrontes, etc. El censo lo tomaron de otro cura de Pamplona, D. Juan Garcia Ucar al 5% de interés. Muy interesante, ya que es todo un rolde del pueblo de 1624.

Vecinos que hipotecaron bienes para el censo de 450 ducados.

Vecinos que hipotecaron bienes

Afrontes de la casa hipotecada

Jerónimo de Elso Arbizu (palaciano)

Este hipotecó el Molino de Lasterroa con sus piedras molederas

Gracia de Cizur / Graciana Satrostegui

Estos solo piezas

Carlos de Goñi / María Martin de echauri

Casa de Juan Remon de Artazcoz y Joanes Escolano

Miguel de Yrurzun / Miguela de Artazcoz

Casa de Lope Perez de Artazcoz y calle

Joanes de Muruzabal/María de Aldaz

Casa de Martin de Yaben y calle

Pedro de Aizcorbe / Graciosa de Artazcoz

Casa de Juan Remon de Artazcoz y huerta y pieza de Juan de Ibero

Juan Remon de Artazcoz/ Graciana de Azanza

Casa de Joanes de Artazcoz (Antoqui) y casa de la capellanía de Miquela de Artazcoz

Joanes Escolano de Artazcoz

Casa de Lope Perez de Artazcoz, casa de herederos de Juan de Ybero y calle

Lope Perez de Artazcoz (escribano real)/ Francisca de Ciriza

Casa de Joanes Escolano y casa de Miguel de Yrurzun

 

Como era habitual, los gastos de este censo desembocaron en pleitos entre los vecinos y con personas ajenas al pueblo. En 1626,  al no poder asumir la carga censal, los vecinos tomaron como porcionista de la casa a Joanes Diez de Artazcoz menor y a su mujer María Azcarate. Este se hacía cargo de 252 ducados y 40 tarjas del censo y, a cambio, le daban un cuarto bajero que esta al lado de la iglesia. (Entendemos en la parte de la casa que da hacia la iglesia). Joanes falleció en enero de 1629  y su viuda María Azcarate contrajo segundo matrimonio, al año siguiente, con Joanes Equisoain Rada vecino de Torres, lugar al que pasó a vivir. Theresa Diez de Artazcoz Azcarate, la hija mayor, fue la heredera de Joanes, quedando Equisoain como tutor.  

Unos años más tarde, en 1639, se casaba Theresa con Pascoal Ochoa de Olza, architero ensamblador de Asiain, pueblo en el que se asentaron. Theresa aportó al matrimonio su casa de Artazkoz que afrontaba con herederos de Garcia Cizur (Zizurrena), la actual concejil.

La desaparición de Joanes Diez menor debió complicar el problema del censo, de manera que unos años más tarde, en 1640, los vecinos llevaron a juicio a Theresa, la heredera, y a su tutor Equisoain. Este  echaba balones fuera, alegando que los bienes los había administrado Joan Azcarate ya difunto, por lo que prescribía su responsabilidad. No obstante, la sentencia condenó a Equisoain a pagar y luir el censo.  

La cosa no debió arreglarse y así llegamos a 1646, cuando los vecinos implicados decidieron sacar a la venta la casa de Theresa Diez de Artazcoz. Esta, como se dijo, ya se había casado en Asiain con el arquitecto Pascoal Ochoa de Olza, quien figura como dueño en el apeo de 1646. Tasaron esta parte de la casa y la parte de las tierras que fueron adjudicadas a Diez de Artazcoz en 252 ducados y 40 tarjas.

Realmente, debió ser una compra envenenada. Así aparece en un enorme proceso de más de 800 folios, finalizado en 1647. Resulta que los bienes de D. Pedro Udabe estaban hipotecados por un censo de 300 ducados tomado a los coristas de San Cernin de Pamplona. En el pleito encontramos a varios miembros de la familia Udabe: Pasquala Udabe, hermana de D. Pedro; la ya citada Maria Juan Labayen, madre del cura; su hermana Pascoala Labayen y el marido de esta Martin Sorauren. En el proceso se repiten los nombres de los vecinos del pueblo que compraron la casa, la cual se decía era hidalga, sin pecha, pero sujeta al comentado censo de San Cernin, así como sus 48 fincas, cuyo rolde se detallaba. Ante la amenaza de ser ejecutados estos bienes, los de Artazkoz alegaban que ya habían entregado los 450 ducados para pagar las deudas de Udabe. Gracias a la documentación presentada, conocemos que Pasquala Labayen tenía Bardoz de segundo apellido y que sus padres fueron Joanes y Maria Bardoz. Precisamente, la casa la heredó de esta María Bardoz. Este dato es muy interesante, puesto que nos da pistas sobre la extraña casa Bardoz que aparece en algunos documentos afrontada con Zizurrena, es decir, Bardoz era una parte de nuestra casa en cuestión, la que compran los vecinos y termina como casa abacial. Sobre el pleito, decir que los vecinos consiguieron conservar lo comprado y que se ejecutasen los bienes que los Udabe tenían en la capital pa pagar sus deudas.  

Sobre la casa Bardoz, en el apeo de 1646 su dueño era Pacoal Ochoa de Olza (Asiain) y el morador Juan Senosiain. Otra, llamada Pegante a Bardoz, era de unos menores (Zizurrena) y el morador Guillem Marchueta.  

Así llegamos a 1672, año en el que los vecinos decidieron que el pueblo debía disponer de una casa abacial. A tal fin habían comprado la citada de D. Pedro Udabe, pero opinaban que no tenía sitio suficiente para el destino que se le quería dar. Decidieron ampliarla haciendo un nuevo cuarto, obra que encargaron al carpintero Juan Martin Arteta, siendo supervisada por el architero Joanes Ibero, autor del retablo y arrendador de la primicia.  

Poco después, en el apeo de 1678 ya aparece el abad D. Garcia Erize ocupando la casa de la Abadía.

Un documento de 1681 certificaba que habían comprado la casa a Pascual Ochoa de Olza por 250 ducados y 40 tarjas, vendiéndola más tarde al abad para casa parroquial. Se trataba, sin duda, del trozo que habían cedido a Joanes Diez de Artazcoz menor, con el que tuvieron todo el lío del impago del censo. Este documento nos crea una cierta confusión, no sabemos si al final la casa comprada a Udabe fue toda ella destinada a abadía o solo el trozo de Diez de Artazcoz. Creemos que, al final, toda se convirtió en parroquial. Por todo este lío que acabamos de describir, pensamos que la vivienda se compone de, al menos, dos edificios que se unieron.

En 1690 el palaciano Carlos Elso hizo una donación de una de sus casas a su nieto Luis Belazquez de Medrano, casa que afrontaba con la de la abadía y una de Joanes Elizondo.  

En los años siguientes vemos que se mantiene como parroquial. Basta ver los afrontes de casa Zizurrena en la historia de esta casa.    

En 1701, en el expediente de hidalguía de José Félix de Escolar y Echauri, se dice que los comisarios pasaron a la casa parroquial ocupada entonces por D. Pablo Perez de Artazcoz abad del pueblo.

En el recuento de armas de 1706 aparece en la casa de la abadía Jeronimo Zubutz. Probablemente sería criado del abad, pero también podría ser un rentero, puesto que algunos abades residían en casa propia y arrendaban la parroquial. El apellido resulta un tanto extraño, por lo que habría que comprobar.   

En 1723 los dueños de casa Satostegirena de Izu, Miguel Ibero Mutiloa y María Herviti, vendieron una casa en Artazkoz al pueblo para abadía. Estaba situada junto a la de Oteizarena (o Matxinenekoa), casa esta última que afrontaba con Karlosena. También vendieron una huerta cerca de la casa. Todo por 150 ducados y 40 robos de trigo. Esta venta nos vuelve a generar bastante confusión. No sé si sería algún anexo de la parroquial.  

Apeo de 1727. Vemos que el abad, D. Joseph Ziriza, no vivía en la parroquial sino en una propia. Mientras, la abacial  estaba arrendada a Joseph Osinaga. Este Osinaga, en 1706, era criado de Elizondorena.

En  1844 se vendieron las piezas de la abadía, en pleno proceso de desamortización. Eran 11 piezas de 27 robadas, tasadas en 6.485 reales. Las compró Miguel Martinez de Arizala en 6.560 reales de vellón. Suponemos que en esas fechas también se desamortizaría la casa abacial, pasando a manos particulares, pero no hemos encontrado el expediente.