BARRENA (EL MAESTRO, CABODEVILLA)

Genealogía

1. Pedro Fernandez de Barrena Beloqui. Nació en Galdeano hacia 1775, hijo de Juan Fernandez Barrena Araiz y  Francisca Antonia Beloqui Bidaurre, ambos de Galdeano. Se casó en Ibero en 1797 con María Bernarda de Almandoz Olague, nacida en Ibero  en 1770. Tuvieron a: Javier Juan Serapio (1798, heredero), Josef Saturnino (1803), Juan Basilio Ramón (1805, casado con Cathalina de Lasaga Dechume, natural de Alduides, Baja Navarra, caserío Iputxia).

2. Javier Juan Serapio Fernandez de Barrena Almandoz, nacido en Artazkoz en1798. Se casó en Artazkoz en 1827 con Ana Justa Munarriz Aldaba, nacida en Izu en 1798, de casa el Mesón o Satrustegirena. Tuvieron a: Eusebio Pedro José (1828, heredero), Bernarda Telesfora (1832, casada con Miguel Silvestre de Oroquieta Larumbe natural de Artazkoz, de casa Ramonekoa), Micaela Gregoria (1833), Mª Bernarda Casimira (1835, casada a Arraiza con Miguel de Lorca Goñi, natural de Arraiza), Bernardo Antonio (1837) y Mª Basilia Victoriana (1839).

3. Eusebio Pedro José Fernandez de Barrena Munarriz, nacido en Artazkoz en 1828. Se casó en Sarasate en 1848 con Manuela de Erice Elso, natural de dicho lugar. Tuvieron a: José Javier Leandro (1850), Ana Telesfora (1852) y Joaquina Bicenta (1854, casada a Arlegui con Fermín de Echeverria Azcona, natural de dicho pueblo, de casa Belzunzerena). Manuela Erice contrajo nuevo matrimonio con Valentín de Echeverria Fernandez, vecino de Arlegui y dueño de casa Belzunzerena, pasando a vivir a este pueblo. La casa de Artazkoz la vendieron en 1885 a Joaquín Cabodevilla Ororbia, natural de Ororbia.

4. Joaquín Cabodevilla Ororbia. Nació en Ororbia en 1832, hijo de Francisco y Juana María. Se casó en 1870 con Ramona Loidi Madoz, nacida en 1842. En Ororbia tuvieron a: Francisca Manuela (1871, casada con Pedro José López), Jose Julian Toribio (1874, casado con XX Saralegui), Manuela Segunda 81878) y Justa Eusebia (1883, heredera).

5. Justa Eusebia Cabodevilla Loidi. Nacida en Ororbia en 1883. Se casó en1901 con Pedro, Lecumberri Erburu, nacido en Arazuri en 1873. Tuvieron a: Angel, Inés, Fidel, Ramón, Elisa, Francisca, Eladio, María Esther, Manuela y Antonio.

Historia

El origen del nombre de esta casa, como era de suponer, deriva del oficio de su dueño, Pedro Fernandez Barrena, quien fue contratado como maestro de primeras letras en 1797. El pueblo le dio casa, pero no parece que fuera esta que ahora conocemos como de Cabodevilla. Hay que sospechar que nada más llegar al pueblo, se alojaría en la casa concejil. Tampoco sabemos si existía otra casa anterior en dicho lugar ni quién la habitaba. Parece ser que el edificio actual de los Barrena fue más tarde construida de nueva planta. Con Pedro iniciamos la historia de esta familia.

Los antepasados de Fernández de Barrena procedían de Barbarin, Barindano y Zudaire. El abuelo de Pedro, Diego Fernandez de Barrena había nacido en Zudaire y en 1730 reclamó su hidalguía, como descendiente de la casa Fernandez de Barrena del lugar de Barbarin, "...que todavía conserva en el frontis el escudo del apellido...". Diego se casó a Galdeano con María Josepha de Araiz y Andueza, lugar en el que nacería Juan Fernandez Barrena Araiz, padre de Pedro.

Juan Fernández de Barrena y Araiz, nació en 1735. Se casó en 1759 en el mismo pueblo con su convecina Francisca Antonia de Beloqui Bidaurre. Fueron padres de tres hijos Fernandez de Barrena Beloqui, todos naturales de Galdeano.

Pedro Fernandez de Barrena Beloqui. Nació en 1770 y se casó en Ibero en 1797 con María Bernarda Almandoz Olague, nacida en dicho pueblo en 1770, cuyos padres vivían en casa Oronoz, sita en el solar de la actual Zaro. Como se ha dicho, ese mismo año fue contratado como maestro de niños por el concejo de nuestro pueblo. Aquí nacieron sus cuatro hijos Fernandez de Barrena Almandoz. Pedro se había examinado y sacado el título de maestro en 1796. Su hermano Basilio le seguiría los pasos, titulándose en 1799. Pedro fue contratado por cuatro años, mediante un contrato muy interesante ya que nos aporta datos sobre la remuneración y obligaciones de estos enseñantes.

Como era habitual en estos oficios, Pedro también se dedicaba a preparar aprendices de maestro. En concreto, en 1804, firmó un contrato con el hermano de Josef Manuel Errazquin Senosiain, nacido en Arteta en 1779, para que le instruya y enseñe en su facultad hasta ponerlo en disposición de ser examinado y aprobado. Además, trabajó como agrimensor, apareciendo en muchos contratos de compra venta de tierras.

Pedro tuvo una intensa actividad en los asuntos concejiles. En plena francesada, en 1811, el gobernador Reille había ordenado el pago para sostener la guerra y los del pueblo delegaron en Pedro la responsabilidad de enterarse qué hacer ante la amenazante orden del gobernador napoleónico. Al año siguiente era representante del pueblo en el gobierno de la Cendea, participando en el nombramiento de médico.

Al parecer, le iban renovando el contrato de maestro cada cierto tiempo. Solo hemos encontrado el de 1821, en el que los vecinos de Izkue y Artazkoz contrataron a Pedro como maestro de primeras letras por tres años. Debía atender a ambos pueblos, pero no sabemos si había una o dos escuelas. Fijaron un salario mixto: 70 robos de trigo, a pagar en agosto (20 Izkue y 50 Artazkoz) y un plus de 4 ducados por encargarse del reloj. Además, los de Artazkoz debían darle pasto para el ganado de cerda en el monte y liberarle de hacer auzolanes.  

Pedro falleció hacia 1828/29. Poco antes la familia se vio envuelta en una denuncia y pleito por estupro, del que era acusado su hijo Basilio.

Javier Juan Serapio Fernandez de Barrena Almandoz, nacido en 1798, se casó en 1827 con Ana Justa Munarriz Aldaba, nacida en Izu en 1798, hija de los dueños de casa de casa el Mesón, también llamada anteriormente Satrustegirena y Muxugorri. Javier fue el heredero y en sus contratos matrimoniales nos dice que la casa era de nueva planta, levantada por su padre. Tuvieron seis hijos Fernandez de Barrena Munarriz. Heredó no solo la casa sino también la profesión de su padre, superando el examen de maestro en 1824 y ejerciendo en el pueblo.

Hay una rica documentación sobre Javier, fruto de su gran activismo en los negocios particulares y comunales. Lo encontramos en la elección de abad en 1828. Su otro oficio, el de agrimensor, le hizo ser muy conocido los pueblos cercanos. Se dedicó igualmente a comprar tierras y casas, destacando de manera especial la adquisición de la casona de Ugalde en al heredero del palacio, casa que pocos años más tarde la venderían a Ezcurra de Etxauri. También adquirió una borda en Artachea, una sepultura, la era y 55 piezas. Aprovechando las subastas de la desamortización se hizo con los bienes de la abadía de Otxobi: 20 piezas que sumaban 33 robadas, un casal y un corral.

Fueron años muy difíciles para los vecinos, endeudados por contiendas bélicas interminables y obligados a ir pidiendo censo tras censo hasta terminar en la ruina total y tener que vender todos los bienes comunales. En estas, y otras, ingratas tareas estuvo inmerso Javier hasta su muerte ocurrida hacia finales de la década de los 60. Ana Justa había fallecido unos 20 años antes. Tras su muerte, la familia desaparecería del pueblo, quedando la propiedad y usufructo en manos de su nuera Manuela Erice, quien la vendería definitivamente en 1885.

Su hermano Juan Basilio Ramón Fernandez Barrena Almandoz, había nacido en1805. Se casó en 1829 con Cathalina Lasaga de Echume, natural de Alduides (Baja Navarra, caserío Iputxia). Este, también maestro, ejerció en Salinas de Oro, donde nacieron sus dos hijos. Recordemos que en su juventud estuvo implicado en una denuncia por estupro por parte de Francisca Burges Lopegarcia, hermana del vicario de Izkue. Como consecuencia de la relación, tuvieron un hijo y la Corte, al no querer casarse con Francisca, le condenó a pagar los daños y dote que acordaran los árbitros.

Eusebio Pedro José Fernandez Barrena Munarriz, nacido en 1828, se casó en Sarasate en 1848 con Manuela Erice Elso, natural de dicho lugar con quien tuvo tres hijos Fernandez de Barrena Erice. Pedro falleció muy joven, en 1855 y Manuela repitió matrimonio con Valentín Echeverria Fernandez, vecino de Arlegui y dueño de casa Belzunzerena o Etxeberria, a donde pasó a vivir abandonando el pueblo. En 1885 vendería la casa principal y hacienda a Joaquín Cabodevilla Ororbia, natural de Ororbia.

Su hermana Bernarda Telesfora Fernandez Barrena Munarriz, nacida en 1832, se casó con su vecino Miguel Silvestre Oroquieta Larumbe heredro de casa Ramonekoa.

Finalmente, su otra hermana María Bernarda Casimira Fernandez Barrena Munarriz, nacidaen 1835, se casó en 1861 con Miguel Lorca Goñi, natural de Arraiza, lugar donde vivieron.

Como se ha comentado, los Fernandez de Barrena desaparecieron del pueblo, siendo sustituidos en la casa por los nuevos propietarios, los Joaquín Cabodevilla y sus descendientes, los Cabodevilla Loidi y Lecumberri Cabodevilla. Mientras, los Fernandez de Barrena Erice aparecen casados en Ubani y Arlegui. Precisamente a este pueblo se casó Joaquina Bicenta Fernandez de Barrena Erice con Fermín Echeverria Azcona. Entre sus hijos nacidos en Arlegui fue bastante conocido Emeterio que llegó a obispo de Ciudad Real y prior de las órdenes militares.

 

Maestros: formación, exámenes, contratos

FormaciónSolían aprender el oficio con un maestro ya en ejercicio. Este es el caso que se ha mencionado sobre Pedro Fernandez de Barrena cuando, en 1804, firmó un contrato de aprendizaje con Josef Manuel Errazquin Senosiain, nacido en Arteta en 1779, para instruir a este en la carrera de maestro de niños: concretamente para que le instruya y enseñe en su facultad hasta ponerlo en disposición de ser examinado y aprobado. Si en el tiempo en que se ejercitara en la instrucción, Josef Manuel enfermase de enfermedad cronica o larga, no tendra obligacion Barrena de mantenerlo ni cumplir con este pacto y se le debera pagar por el tiempo devengado 6 duros/mes .

El hermano se comprometía a pagar 130 pesos fuertes por la formación, libros, examen, filiación de sangre, título y alimentación, durante el tiempo que durara la instrucción. Se detallaban los plazos de entrega del dinero, el último tras ser recibido de maestro. Además, Errazquin debía dar a Barrena 2 robos de garbanzos.

Estos contratos eran habituales en nuestros pueblos entre los diferentes oficios: maestros, escribanos, tejedores, etc

Los exámenes de Maestros. Tras un período de formación pasaban un examen en la capital ante una comisión examinadora. Tenían que presentar algunos certificados para poder acceder a la prueba: certificado de bautismo; certificado de suficiencia en doctrina cristiana (en este caso del abad de Artazkoz); expediente de limpieza de sangre en el que figuraban sus padres y abuelos y declaraban varios testigos (solían ser vecinos del pueblo). Finalmente, eran examinados y se les calificaba.

En el caso de superarlo el tribunal certificaba que “le han hecho deletrear, leer escribir y contar… ejemplares de las 5 reglas de cuentas, todo de acuerdo al capítulo 4º de la ley 41 de las cortes de 1781. Lo han halado hábil. Ya podía acceder a las conducciones de maestro.

Los Fernandez de Barrena era una familia con varios maestros. En esta tabla se aportan datos sobre sus exámenes.

Nombre

Natural de

Año del examen

Fernandez de Barrena Beloqui , Pedro Maria

Galdeano

1796

Fernandez de Barrena Beloqui, Basilio 

Galdeano

1799

Fernandez Senosiain, Juan Ramón

Artazcoz

1801

Fernandez  Barrena, Javier

Artazcoz

1824

Fernandez Almandoz, Juan Basilio

Artazcoz

1827

Fernandez Barrena Garcia, Juan Angel

San Martín de Amescoa

1824

 

Contratos/Conducciones

Los nombramientos o conducciones de mestro los hacía el concejo. Este el caso de Pedro Fernandez de Barrena cuando en 1797 fue contatado como maestro de niños. En aquellos momentos el pueblo carecía de maestro y de sacristán, así que sacó la plaza. La conducción fue por cuatro años y en el documento que firmaron se aportan datos muy interesantes sobre la remuneración y obligaciones de estos enseñantes. El pueblo le pagaba 60 robos de trigo al año, más 1,5 cántaros de mosto y una carga de leña cada vecino. También le facultaban para tener ganado de cerda en el común y casa libre. A cambio, debía enseñar a leer, a escribir y cuentas a niños y niñas en horario de 8 a 11 y de 13 a 16 horas.

También debía cumplir con las obligaciones propias del sacristán. El concejo se reservaba la capacidad de despedirle si no cumplía a su satisfacción, pero le permitiría pasar a otra conducción más ventajosa en otro pueblo.

Hemos visto que en 1821 Pedro fue contratado por Izkue y Artazkoz conjuntamente. En nuestros pequeños pueblos compartir el maestro debía ser lo habitual. Tenemos el caso del valle de Ollo en el que cinco pueblos, Arteta, Ulzurrun, Ollo, Ilzarbe y Senosiain, desde 1786 y por orden del Real Consejo, tenían el mismo maestro. En 1805 firmaron la renovación del contrato por tres años más, documento que contiene cláusulas muy interesantes. Se establecía como escuela el lugar de residencia maestro: la casa anexa a la ermita de Nuestra Sra del Rosario de Ollo.Los cinco pueblos debían contribuir con 90 robos de trigo anuales y cuatro cargas de leña. El trigo debía cobrarse por número de niños y no de niñas, haciéndose el reparto a razón de medio robo por vecino y un cuartal por casero.

A leer y escribir: Esto es lo que tenía que enseñar el maestro, pero no ambas cosas necesariamente a todos los alumnos. Hoy nos puede parecer extraño, pero en aquellos tiempos, no tan lejanos, de finales del XVIII y primera mitad del XIX era normal que dentro de la poca gente que iba a la escuela, la mayoría solo aprendiera a leer, pero no a escribir. Sin duda, el coste del aprendizaje y el temprano abandono de la escuela para incorporarse al trabajo, determinaban este, a ojos de hoy, curioso resultado.