En casa Zizurrena estuvo la escuela en el siglo XX

1. Enseñanza.  Maestros. Formación/Aprendizaje

Hasta tiempos relativamente recientes, siglo XIX, en estos pequeños núcleos rurales la enseñanza brillaba por su ausencia, de manera que había muy poca gente que supiera leer, y menos escribir, tal como se deduce de la documentación histórica. En efecto, en los contratos matrimoniales, testamentos y pleitos, apenas aparecen las firmas de los clérigos, algún palaciano y algún maestro artesano (cantero, ensamblador, etc.), aparte, como es lógico, de la del escribano. Solo las poblaciones de cierto tamaño y entidad (cabezas de merindad, por ejemplo) podían permitirse el lujo de contratar un maestro de primeras letras durante los siglos XVII y XVIII.

Durante siglos, el aprendizaje del oficio de maestro fue similar al de otros tantos oficios gremiales de tipo artesanal: architeros, tejeros, sastres, escribanos, boticarios, etc. La enseñanza del oficio estaba en manos de los propios maestros ya examinados, quienes firmaban contratos de aprendizaje con el alumno, si bien en Navarra parece que no hubo un gremio organizado, como si existía en otras profesiones (véase el caso de los boticarios y cirujanos).

En lo que respecta a nuestro pueblo, no hemos encontrado documentación sobre la formación de maestros hasta épocas muy tardías. En 1804 se firmaba un contrato entre Pedro Fernandez de Barrena, maestro de primeras letras conducido de Artazcoz, y Juan Felipe Errazquin, vecino de Arteta. Se trataba de que Josef Manuel Errazquin, hermano del firmante, aprendiera el oficio con Barrena:

Josef Manuel tiene decidido instruirse en la carrera de  maestro de niños. Se han convenido con Barrena en que le instruya y enseñe  en su facultad hasta ponerlos en disposición de ser examinado y aprobado, dándole por ese trabajo y alimentos en todo ese tiempo 130 pesos fuertes, siendo por cuenta de Barrena suplirle los libros y costearle el examen y filiación de sangre y título. Si en el tiempo en que se ejercita en la instrucción enfermase de enfermedad crónica no tendrá obligación Barrena de mantenerlo, ni cumplir con este pacto y se le deberá pagar por el tiempo devengado 6 duros/mes (…) Barrena  se compromete  a instruir y Errazquin dará también a Barrena 2 robos de garbanzos.

Como en todos estos oficios, la profesión se transmitía dentro de las familias. Esto lo comprobaremos en los maestros asentados en el pueblo, siendo habitual que se formaran con el padre o hermano ya titulado.

Exámenes

A falta de un gremio o cofradía que se encargase de los exámenes, parece ser que fue el propio Real Consejo quien los organizó durante el siglo XVII. Más tarde, a finales del siguiente siglo, serían las Cortes del Reino las que establecieran un sistema de examen semejante al de Castilla. En concreto, dispusieron que los aspirantes superaran tres pruebas: a) de doctrina cristiana; b) limpieza de sangre; c) pericia en el arte de leer, escribir y contar. Los exámenes de Maestras seguían otro modelo en el que solo había dos pruebas: la de doctrina y una de labor.

Disponemos de los expedientes de varios maestros de Artazkoz, casi todos de la familia Fernandez de Barrena. En 1796 se examinó Pedro Fernandez Barrena Beloqui, nacido en Galdeano en 1770, el primero de la saga familiar. Siguiendo el modelo citado, Pedro declaraba haberse examinado de doctrina y acreditado la filiacion y limpieza de sangre, de familia de cristianos viejos sin mezcla. Esta limpieza era apoyada por la declaración de varios testigos propuestos por el aspirante. Su hermano Basilio, nacido también en Galdeano y residiendo en Artazkoz, se examinó y aprobó en 1800, tras un fallido intento el año anterior. Presentaba los mismos certificados sobre doctrina y limpieza de sangre, con testigos del pueblo. Añadía que se había formado con D. Juan Arrieta y examinado ante dos examinadores.

En 1801 encontramos el expediente de Juan Ramon Fernandez Senosiain Azparren, natural de Aizpun y vecino de Artazkoz. Este declaraba que los examinadores le han hecho deletrear, leer escribir y contar… ejemplares de las 5 reglas de cuentas todo de acuerdo al capítulo 4º de la ley 41 de las Cortes de 1781. Y lo habían hallado hábil.

En 1821 superaba el examen Javier Juan Serapio Fernandez Barrena Almandoz, hijo de Pedro y en 1827 lo hacía su hermano Juan Basilio. El modelo de prueba seguía siendo el ya descrito. En el caso de Juan Basilio consta que lo examinaran de doctrina y modo de ayudar a misa y habiendo remitido a D. Juan Francisco Aarraiza abad, ha sido aprobado por lo que emite los certificados.

Finalmente, una mención al caso de las maestras, aunque por esta zona aparecen en época muy reciente. Según los autores que han tratado el tema, los exámenes estaban en manos de cada ayuntamiento y debían pasar una prueba de labores ante una mujer «de confianza y satisfacción» del ayuntamiento que las contrataba.

Conducción

Una vez superado el examen y obtenido el correspondiente título, el joven maestro iniciaba su andadura profesional. Dado que la enseñanza estaba gestionada por las instituciones locales, la salida más lógica era firmar un contrato, la llamada conducción, con algún municipio o concejo. Este era el caso de estos pequeños pueblos. Postulado el aspirante, los vecinos en batzarre procedían a la elección de maestro y hacían la correspondiente conducción.

En Artazkoz la primera conducción de que disponemos es de 1797, cuando el citado Pedro María Fernandez de Barrena solicitó el puesto. Los regidores Fermin Aranguren y Juan Martin Orella declaraban que no tienen  maestro de niños ni sacristán y se ha presentado Pedro María Fernandez de Barrena. Se le contrató por 4 años y, como era habitual en aquellos tiempos, el salario corría a cargo del vecindario: 60 robos de trigo al año; 1,5 cántaros de mosto y una carga leña cada vecino. Entre las cláusulas, se decía que podía tener: casa libre y ganado de cerda en el pasto. A cambio, debía enseñar a escribir, leer y cuentas a niñas y niños en horario de 8  a 11 y de 13 a 16. También debía actuar de sacristán. Finalmente, se añadía que podrían despedirle si no cumplía y, por el contrario, era libre de pasar a otra conducción más ventajosa en otro pueblo. 

En otros pueblos de alrededor ya llevaban mucho tiempo haciendo conducciones de maestro. Tal es el caso de Asiain, del que conocemos una contratación de 1610 y de Ibero en 1649, 1668 y 1681. Disponemos de documentación sobre la conducción de maestro de Ibero en 1702. Ese año en un batzarre de los vecinos en la ermita de San Bartolomé, se convocaba la plaza con las siguientes condiciones: 1º. Que se haya de dar 40 robos de trigo y 6 ducados en dinero, que son los mismos que la iglesia por la maestra. A pagar: los vecinos que no tengan hijos que enviar a la escuela, medio robo; los habitantes, un cuartal; el resto los vecinos que envíen hijos según repartimiento. 2º, que el maestro tenga obligación de tañer la campana de la ermita de San Bartolomé y por este cuidado cada vecino le dará un cántaro de mosto y cada habitante medio. 3º, eligen como maestro al actual, Francisco Galar para que enseñe la doctrina cristiana, a leer, escribir y contar.

Como se ha dicho, los vecinos tenían que asumir la carga económica que suponía la conducción. Seguramente ésta interesada razón es la que llevó al concejo de Artazkoz a tomar decisiones avanzadas para la época. En 1808, reunidos en batzarre, los vecinos decidieron suprimir el puesto de beneficiado para poder pagar mejor al maestro. Alegaba el concejo que ya tenían suficiente con el abad. En concreto, se trataba de los llamados diezmos novales del monte (correspondientes a las roturaciones) que solían darle al beneficiado. Ahora servirían para pagar al maestro.

Nueva conducción de maestro en 1821, esta vez entre los dos pueblos de Izkue y Artazkoz. Los regidores de ambos concejos contrataban a Pedro María Barrena por tres años con una renta de 70 robos de trigo (20 Izkue y 50 Artakoz), más cuatro ducados por cuidar el reloj y el pasto para un ganado de cerda. Especificaban que estaba libre de auzolanes.

En el vecino Izkue se hizo una conducción en 1828. Se trataba de Manuel Muesca, probablemente de origen guipuzcoano, a quien los regidores Joseph Vidaurreta y Francisco Miguel Oteiza ajustaron como maestro de primeras letras por tres años. En realidad era una renovación del contrato. La renta era de 80 robos de trigo y 61 reales. Como en el caso anterior, también era sacristán. Entre las obligaciones: enseñar a ambos sexos y a cualquier otra persona que quiera acudir a la escuela; dar rosario por la mañana; dar doctrina; cuidar el reloj. Como curiosidad, su mujer debía enseñar a coser.

Mantener un maestro en nuestros pequeños pueblos debía ser una carga muy difícil de asumir. Así se explica que fuese bastante habitual compartirlo con los pueblos cercanos, tal como acabamos de ver en una conducción anterior. En esta línea tenemos el caso del valle de Ollo, donde en 1805 hasta cinco lugares, Arteta, Ilzarbe, Ollo, Senosiain y Ulzurrun, declaraban que  "por concordia  de dichos 5 pueblos, y confirmada por el Real y Supremo Consejo en 1796, dichos lugares hayan de tener por 30 años el mismo  maestro de primeras letras". El nombramiento correría a cargo del Alcalde de hidalgos con los cinco regidores de dichos lugares. Este año nombraban por tres años a Francisco Astibia y detallaban las condiciones de la conducción:

“El maestro debía vivir en la casa contigua a la basílica de Nuestra Sra. del Rosario de Ollo; había de tener en dicha casa la escuela abierta todos los días de labor desde las 8 hasta las 4 y enseñar a los niños y niñas que acudieran a leer, escribir y contar (…) si no lo cumpliera los 5 regidores tomarían el correspondiente castigo o multa; Si bien era normal que fueran alumnos desde 6 hasta 12 años, debería también admitir a los de menos y más edad; Cada lugar debía aportar 4 cargas de leña; También debían darle 90 robos de trigo repartiéndose a razón de medio robo por vecino y un cuartal por casero y lo que faltase entre los niños que acudiesen a la escuela”.

El problema del pago al maestro permaneció hasta tiempos muy recientes. Al repasar las juntas de la Cendea, encontramos en 1901 una petición por parte del concejo de Orkoien de que fuera el Ayuntamiento quien asumiera los gastos, pero fue desestimada. El tema volvía a aparecer en 1943.

Maestros de Artazkoz

Tenemos algunos nombres sacados de la documentación histórica con los que podemos hacer una lista, incompleta, de los enseñantes que nacieron, residieron o trabajaron en el pueblo.

  • Pedro Fernandez Barrena Beloqui. Nació en Galdeano. Ejerció desde 1797 hasta cerca de 1830.
  • Basilio Fernández de Barrena Beloqui. Nació en Galdeano. Vivió en el pueblo y ejerció en Munarriz.
  • Javier Juan Serapio Fernandez Barrena Almandoz, nació y ejerció en el pueblo sucediendo a su padre Pedro hasta cerca de 1870.
  • Juan Basilio Ramón Fernandez Barrena Almandoz, nació en el pueblo y ejerció en Salinas de Oro.
  • Manuel Antonio Senosiain Ansa. Nació en el pueblo, examinándose en 1800.
  • Francisco Villanueva. Residía en 1848.
  • Jose Aldaz. Aparece como maestro en 1853.
  • Antonio Azurmendi. Aparece como maestro en 1857.
  • Feliciano Fernández de Viana.
  • Francisca Manuela Segunda Cabodevilla Loidi. Nacida en Ororbia, pero vivió y ejerció en el pueblo en 1895. Al parecer, la junta de la Cendea se negaba a darle posesión, según denunciaba El Magisterio Navarro en julio de 1895.
  • Manuela Segunda Cabodevilla Loidi. Nacida en Ororbia, pero vivió en el pueblo, al igual que su hermana.
  • José Rodicio, 1896
  • José Casi, 1896.
  • María Estornés, 1897.
  • Pascasia Echague, 1899.
  • María Felisa Sanz. Cesaba en 1906.
  • Francisco Martinez, 1907.
  • Petra Vidaurreta, 1936.

En 1894 comenzó a funcionar la escuela de nueva creación que se había fundado en Artazcoz-Izcue.

Juramento de 1809

2. Alfabetización. El Juramento de 1809

Un obstáculo con el que tropiezan los autores que han tratado la historia de la instrucción y de la alfabetización es la falta de precisión de los términos “analfabetismo” y “analfabeto”. La idea actual no puede ser trasladada, sin más, a los tiempos pasados. Hoy día, el diccionario de la lengua castellana define analfabeto como la persona que no sabe leer ni escribir. Sin embargo, en el pasado han existido personas instruidas que sabían leer, pero no escribir, las cuales quedarían en una especie de limbo o quizá entrarían dentro de la reconocida categoría de semianalfabetos.

El intento de conocer los niveles de alfabetización en épocas pasadas tropieza con varios obstáculos, entre los cuales el principal es la falta de datos fiables que representen al total o a un grupo significativo de la población. Actualmente, los censos de población recogen los niveles de escolarización y alfabetización de las personas censadas. Pero el censo como instrumento de medida de la alfabetización es algo muy moderno y solo nos aporta datos desde mediados del siglo XIX.

Si carecemos de censos informativos ¿cómo podemos conocer de manera fiable la alfabetización en épocas anteriores a mediados del siglo XIX? Parece que los historiadores lo tienen claro: el principal indicador directo es la capacidad o competencia para firmar los diversos documentos que producían nuestros antepasados, especialmente los judiciales, fiscales y notariales. Pero esta documentación representa a una pequeña parte de la población, nunca sería una muestra fiable. De esta manera, podemos ir conociendo de manera puntual quien firmaba los documentos encontrados desde el siglo XVI, pero no podemos sacar porcentajes de la población.

Afortunadamente, existe un documento de 1809 que aporta datos de gran valor para hacernos una idea bastante fiable del nivel de alfabetización de nuestros antepasados al comienzo del siglo XIX. Se trata del Juramento de fidelidad a José Bonaparte, que todos los cabezas de familia, sin excepción, tuvieron que hacer en aquellos inicios de la guerra de la Independencia. El Duque de Mahón, Virrey de Navarra, redactó una Orden por la cual todos los cabezas de familia debían jurar fidelidad a José I, a la constitución y a las leyes.  

Una muestra detallada de la Orden del Virrey a los alcaldes y regidores la encontramos en el documento que recoge eljuramento del Valle de Etxauri. Consta de 6 apartados y en el primero manifiesta que “... inmediatamente que V. reciba esta orden abrirá un libro o registro ..., en el que deberán inscribirse todos los vecinos firmando los que supieran escribir, y haciéndolo el Escribano por los que no supieran”.

El Juramento en Artazkoz

En la Cendea, el escribano de Asiain, Mathias Hernandez, en el mes de marzo, se encargó de ir pueblo a pueblo recogiendo el citado juramento. Le acompañaba el Diputado (Alcalde) Josef Ramon Martinez de Irujo vecino de Ibero. En nuestro pueblo cumplieron el trámite 32  cabezas de familia, siendo regidores en aquellos momentos Fermin Estevan Aranguren y otro, que aparece como ausente por asunto del Real Servicio. Estos son los resultados, especificándose si saben firmar:

Fermin Estevan Aranguren. Si

Antonio Anozibar. No

Thomas Armendariz. No

Ignacio Arrastia. No

Estevan Arteta. No

Xavier Arze. Si

Fermin Azcarate. No

Manuel Azcarate. No

Jose Francisco Azpiroz. Si

Pedro Barrena. Si

Francisco Xavier Donazar. Si

Martin Josef Ecay. No

Manuel Echarren. No

Manuel Elizondo. Si

Martin Josef Elizondo. Si

Ramon Escolar. Si

Josef Gainza. No

Agustin Garriz. No

Josef Goldaraz. Si

Juan Ramon Goñi. No

Juan Martin Janariz. No

Francisco Monreal. Si

Martin Muru. No

Miguel Eduardo Oroquieta. Si

Joaquin Osinaga. No

Francisco Senosiain. No

Francisco Urtasun. Si

Martin Antonio Vallariain. No

Ramon Yoldi. No

Ignacio Zavalza. No

Miguel Martin Ziganda. No

Pedro Zunzarren. No

Para el total de la Cendea resultó que un 32% de los cabezas de familia sabían firmar. En el trabajo que hicimos para más de 4.000 cabezas de familia de Navarra, resultó un porcentaje de firmantes del 34 %. Teniendo en cuenta los otros dos grupos de población no comprendidos en el análisis, mujeres y resto de varones, no es arriesgado estimar una alfabetización que no superaría el 25 % para el conjunto de la población en aquellos inicios del siglo XIX.

     

Via Crucis de Ibero. "Lendaviscio Estacioa; berceraño daude ogai eta sei pausu".

3. Euskera. Testimonios de archivos

Nuestra vieja lengua se conservó en estos pueblos hasta mediados del siglo XIX. Como lengua en la que históricamente se escribió muy poco, y menos en la documentación oficial, puede dar la sensación, más o menos interesada, de que su presencia no debía ser muy fuerte y que prácticamente desapareció mucho antes. Nada más lejos de la realidad. Pensemos en zonas totalmente euskaldunes hasta el día de hoy, Goizueta, Leitza, Etxarri Aranatz, etc. Tampoco en ellas encontramos apenas documentos notariales y procesales en lengua vascongada, lo cual, de ninguna manera, quiere decir que no fuese el idioma normal de sus habitantes.

Centrándonos en esta zona, tenemos muchos testimonios sobre la lengua de Axular. En 1543 declaraba el vecino Joanes Azanza que había oído discutir al también vecino Miguel Artazcoz, hijo del difunto abad, con uno de Pamplona, pero no pudo comprender este testigo porque hablaba en romance y el es bascongado y no entiende. Poco después, a otro vecino, Miguel Johaniz de Artazcoz, le fue notificada una citación de la Corte (Tribunal) de berbo ad berbuz en su bulgo  bascuenze y comprendio lo en ella contenido.

En otro pleito de 1561 se nos dice que le comunican la resolucion a Arteta y a Catalina,  dandole a entender todo el contenido y diciendoles berbalmente en  vascuence. Lo mismo encontramos en otros procesos coetáneos. Incluso a los familiares del palaciano, caso de Catalina Gorraiz, mujer de Frances Arbizu y a su hija y heredera Ana, en 1567, les leyo toda la carta de censo anual, dando a entender todo en bascuence y romance.

Ya en el siglo siguientes encontramos una sentencia sobra la parroquia del vecino Izu. Al parecer, era abad de dicho lugar un cura de Lerín,lo cual fue denunciado por Miguel de Izu, presbítero del pueblo, dado que el fiscal del obispo le advirtió al de Lerin que no podia ser abad de Izu  por no saber el lengoaje vascuence y que los del dicho lugar no sabian otro, por lo que fue condenado. En medio de esta disputa estaba el duque de Alba, puesto que era el propietario de la abadía con derecho a nombrar párroco. Tras dejar la disputa en manos de árbitros, estos decidieron dársela al de Izu.

En 1607 encontramos las primeras frases en euskera en estos pueblos. Era un duro pleito entre el vicario de Izkue, D. Miguel Azanza, y el vecino Joanes Belascoain (casa Belaskoainekoa). Este era acusado por el cura por haberle injuriado de palabra cuando le reclamó una deuda. Un día Belascoain se presentó en la iglesia de Elizaberria en plena misa e increpó a voz en grito al vicario. Este le manó salir y Belascoain le amenazó, según los testigos, con estas palabras: Testigo 1º,bay bada elcar chucendu bear dugu”. 2º, “bay bada oren ayer bacayzquit cuc edo nic ercal chucendu bear dugu”. 3º,  “bay bada cuc edo nic oren ayer bacayzquit ercal chucendu bear dugu.

En 1617 se casaba María Escolano, hija de casa Escolano. Los contratos matrimoniales se los dio a entender en su lengua vascongada el escribano Lope Perez de Artazcoz (Loperena), su vecino. Lo mismo hizo este escribano en 1629 con los contratos de Joanes Aizcorbe (Aizkorberena) y Catalina Ollo. Hay varios documentos de los pueblos cercanos que también tienen que traducirse. Llama la atención que en Ororbia en 1659, en un juicio sobre preferencias en la iglesia, el escribano se vio obligado a hacer de traductor para los 18 testigos que intervinieron.

Ya en 1701 se realizaron las pruebas para que José Félix de Escolar y Echauri pudiera optar al importante Título y Hábito de Caballero de la Orden de Santiago. El aspirante era nieto de los Escolar de Artazkoz. Como era preceptivo, el Comendador de la Orden enviaba dos comisarios para recabar información de testigos de los lugares de origen del pretendiente, sus padres y abuelos. Fueron, en primer lugar, a Undiano de donde era natural Jose Félix y comenzaron su labor interrogatoria sobre las virtudes de este y de su familia. Examinados los cuatro primeros testigos, tuvieron que interrumpir su misión. En palabras del comisario, habiendo hecho diligencias de buscar testigos que entiendan el Romance y no hallando mas que los quatro transcritos para esaminarlos que son  bascongados determinamos nombrar un interprete”.  Nombraron a D. Joseph de Otazu, presbítero de Arraiza, el cual les acompañaría como traductor a los otros pueblos, entre ellos Artazkoz.

Dando un salto en el tiempo, llegamos a 1788 cuando en Izkue un criado de Ramonekoa fue denunciado por haber tirado piedras contra la casa vicarial mientras cantaba canciones deshonestas en lengua vascongada contra el vicario.

Así llegamos al siglo XIX. En 1808 se casaban Francisco Babil Subiza, heredero de Beltranekoa, y Manuela Baraibar. El contrato matrimonial terminaba con la notificación habitual: habiéndoles leído a ambas partes en su propio idioma bascongado dijeron que cada uno lo aprueba.

Publicaciones

Algunos autores han publicado trabajos sobre el euskera de estos pueblos. Comentamos brevemente aquí varias de  estas obras, presentadas por orden cronológico y pondremos enlaces a alguno de estos trabajos.

ORORBIA. Satrustegui, J.M. Euskal testu zaharrak. I. – Euskaltzaindia. 1987. Este autor investigó un conjunto de textos que aparecieron en Muruzabal, entre los que se encontraban tres sermones de Ororbia en 1756, 1758 y 1769. Satrustegui desconocía el nombre del autor, pero en opinión del padre Ondarra debió escribirlos el abad de Izu, D. Juan Martin de Ibero, de quien se hablará más adelante.

ORORBIA. Satrustegui, J.M. Euskal testu zaharrak. I. – Euskaltzaindia. 1987. Son dos sermones que se encuentran dentro de la citada colección de Muruzabal, pero en los que no aparece explicitado el lugar en el que se escribieron. No obstante, Satrustegui se inclinó por atribuirles al mismo lugar que los anteriores en base a la gran semilitud con los anteriores:Zoritxarrez ez dute nongoak diren esaten. Izkirionez desberdinak badira ere, mintzaiari dagokionez, geroxeago datozen Ororbiako testuen kideak direla, esango nuke. lruñerriko euskara da behintzat. Por tanto hay que sospechar que serían del mismo autor.

IZU. Ondarra, F. “Juan Martin de Ibero (1729-1783): Izuko parrokua (1754-1783)”. Fontes Linguae Vasconum, nº 72 (1996), pags. 235-267. En este trabajo el vascólogo padre Ondarra describe la vida y obra del cura de Izu citado en el título. Natural de Munarriz, su única parroquia fue, durante 30 años, la del pueblo vecino. En 1921 en su pueblo natal se encontraron más de 50 textos en euskera, casi todos del siglo XVIII. Ondarra opina que son de unos doce autores, de los cuales solo se han podido identificar dos, siendo uno de estos Juan Martin Ibero. A este autor se le atribuyen 16 de estos textos, todos sermones escritos entre 1755 y 1774, a los que habría que sumar otros siete sermones encontrados en Muruzabal, como se dicho más arriba.  

En su trabajo, Ondarra nos cuenta, en la primera parte, la vida de Ibero, su familia, su estancia en Izu, la construcción de la nueva casa parroquial (que se quemaría en la primera guerra carlista), su relación con los párrocos vecinos, etc. Ibero tuvo también una estrecha relación con Artazkoz, incluso familiar, ya que su hermana Ana Sebastiana Ibero se casó en 1739 con Juan Remiro Oderiz Marcalain, hijo de los dueños de Aizkorberena. Sebastiana heredó su casa nativa Aramaiona de Munarriz. Bataio agirian, Ana Sebastiana Artazkotz herrikoa zen Remiro edo Ramiro de Oderizekin ezkondu zen 1739an, 14 urte eta 7 hilabetekoa zela. 1739ko otsailaren 4.ean hau esaten zaigu. Bi ume izan zituzten: Fermina eta Juan Bautista.

En la segunda parte, Ondarra hace un breve estudio sobre la variante de euskera en que escribió Ibero. Se trata de la variante de Goñi-Olza, el llamado por Bonaparte “Sous-dialecte occidental. Basque d’Olza et de Goñi”.  Ondarra se decanta por una variante más propia de Valdegoñi, si bien apenas hay diferencias con la de Olza: Bonapartek bildu zituen datuez baliaturik eta horietan oinarriturik, Goñerrikotzat jo genuen 16 testuetako euskara (…) Ez da harritzekoa ere, Oltza eta Goñi herrietako euskara ia berdina baitzen”. Finalmente, añadiremos que Ondarra transcribió, en otros dos trabajos, los 16 textos citados.

IBERO. Arraiza, J. “Ibero. Viacrucis en bascuence de comienzos del siglo XIX”.  Fontes Linguae Vasconum. Año 1988, Nº 51. Arraiza, sacerdote natural de Ibero, publicó este trabajo en el que se describe de manera pormenorizada un folleto de nueve páginas que apareció en la parroquia, cuyo autor, en opinión de Arraiza, es D. Juan Bautista Azpíroz, que fue párroco del pueblo desde 1807 a 1831. La obrita en cuestión contiene, escritas en euskera, las estrofas que se rezaban en cada estación del viacrucis que transcurría por el pueblo. El texto aporta la distancia entre las estaciones, lo que permitió a Arraiza reconstruir el recorrido.

CENDEA DE OLZA. Ondarra, F. “Materiales para un estudio comparativo del vascuence de Elcano, Puente la Reina, Olza y Goñi”. Fontes linguae vasconum. Año 14, nº. 39 (1982). En este trabajo Ondarra investiga en los materiales recogidos por los colaboradores del príncipe Luis Lucien Bonaparte (sobrino del famoso emperador) en los territorios que se especifican en el título. En el conocido mapa de Bonaparte, la variedad de euskera (dentro del dialecto alto-navarro meridional) conocida como “de Olza” abarcaba una extensa zona que iba desde la Sakana al norte, hasta Artazu al sur. Dentro de dicha variedad, Yrizar (1975) distinguía la subvariedad propia de Olza que abarcaba las cendeas de Olza, Iza y Ansoain.

En nuestra Cendea, Juan Martín Ugarte fue el colaborador de Bonaparte, el cual recogió datos del habla de nuestros antepasados hacia 1869. Hay que advertir, que en el citado mapa la Cendea aparece como de máxima intensidad en cuanto a la presencia de la lengua. Ugarte debió centrar la recogida en el pueblo de Olza. Desconocemos el lugar de origen y residencia de este colaborador. Ondarra analiza el léxico, morfología, fonética y conjugación de los verbos auxiliares del euskera hablado hace 150 años en nuestros pueblos.

Léxico: números, ordinales, días, meses en el euskera de la Cendea. Al final de la página incluimos un enlace al vocabulario completo.

bat

bida; bil bi

ira

lau

bortz

sei

zazpi

zortzi

bedratzi

amar

ameka

amabi

amiru

amalau

amabortz

amasei

amazazpi

emezortzi

emeretzi

ogei

 

ogeitebat

ogeitabida; ogeitabi, ogeitabi, ogeitebi

ogeiteiru.

berrogei

oruetanogei,  iruretanogei, irueetanogei

lauetanogei:

egun, bortzetanogei, eun, aun

eguntabat, eguntabat, bortzetanogeitabat

euntebat,  auntebat.

berregun, berreun,berraun

iruetanegun, iruretanegun, iruetaneun,  iruetanaun.

mille

bimille

 

lembisko

bigarren, (bigarna)

iragarren (irugarna)

illebete

izotzilla, izotzill

ochella, ochell

marcho,  marchu

apilla, aprille

mayetza, mayatz, mayetz

garagartzaro

garilla, garill

agostu, agustu

urri

lastalla, lastell 

azaro 

abendu

 

aste

astelen

astearte

asteazken, artzeazken

ortzegun

ortzillere

lagumbat, larumbet

igende

 

CENDEA. ARTAZKOZ. En 2002 el filólogo Luis Mari Mujika publicaba en la revista EGAN un diccionario de términos en euskera recogidos en varios pueblos de la Cendea con especial participación de los informantes de Artazkoz, Amalia y Epifanio Areta.

Luis Mari Mujika Urdangarin. 2002. “Oltza Hiztegia”.  Egan: Euskalerriaren Adiskideen Elkarteko Boletinaren Euskarazko Gehigarria, ISSN 0422-7328, Nº. 3-4, 2002, págs. 221-230

     

Euskera Izu

Ondarra, F. “Juan Martin de Ibero (1729-1783): Izuko parrokua (1754-1783)”

Euskera Via Crucis

Arraiza, J. “Ibero. Viacrucis en bascuence de comienzos del siglo XIX”.

4. Motes/Alias

El uso de motes, alias, apodos o similares debe ser tan viejo como el habla de los humanos. Por estas tierras, seguramente el sustitutivo del nombre más usual debía ser el de la casa o pueblo de origen, costumbre que ha perdurado hasta nuestros días, aunque esté en vías de desaparición.

En el archivo de Navarra, hasta 1700 hay muchísimas referencias a este mundo de los alias. En un recuento rápido, aparecen casi 2.000 documentos con alias en el resumen de su contenido. Para la Cendea encontramos unas 30  referencias.

Fechas

Lugar

Nombre

Alias

Fechas

Lugar

Nombre

Alias

1535

Ororbia

Juan Martinez

Agari

1561

Ibero

Juan de Urbiola

Vecino

1538

Ororbia

Juan de Ororbia

Ajari

1562

Ororbia

Juan de Martinez de Ororbia

Ajari

1541

Arazuri y Orcoyen

Garcia de Gazolaz

Fanfarron

1567

Ibero

Pedro de Ibero

Remondegui

1541

Asiain

Graciana de Asiain

Maria Petri

1568

Izu

Juan de Izu

Juan Zuri

1542

Ibero

Maria de Ibero

Coronelesa

1569

Ibero

Garcia de Ibero

Artazcoz

1544

Izcue

Juan Sanz de Armendariz

Juan Vasco

1574

Orkoien

Pedro de Yoldi

Trampa

1546

Ibero

Bernardo de Villanueva  

Mujueder

1576

Lizasoáin

Juan de Irigoyen

Juan de Lizasoain

1547

Izcue

Miguel de Izcue

Sandua

1578

Arazuri

Pedro de Arazuri

Arlegui

1551

Lizasoain

Miguel de Lizasoain

Huarte

1581

Asiain

Maria Martina de Ichaso  

Yaben

1551

Asiain

Juan de Azcarate

Jamarri

1584

Izu

Pedro de Olza

Garrido

1551

Asiain

Juan de Azcarate

Seme

1597

Artazcoz 

Juan de Artazcoz

Juan Diaz

1552

Asiain

Juan de Asiain

Juanotico

1597

Ororbia

Martin de Ilzarbe

Aguado

1553

Artazcoz

de Miguel de Artazcoz

Ororbia

1593, 1596

Asiain

Juan de Asiain y

Sancho de Asiain

Goicoa

1553

Olza

Juan de Olza

Juito

1601

Lizasoáin

Juan de Iriarte

Galant

 

Vocabulario en euskera de la Cendea de Olza 1869

Extraido de la citada obra: Ondarra, F. “Materiales para un estudio comparativo del vascuence de Elcano, Puente la Reina, Olza y Goñi”.

Euskera Luis Mari Mujika Urdangarin Oltza Hiztegia