Firmantes de la conducción de Albeitar de Artazkoz, Izkue e Ibero en 1836

1.  Introducción

A lo largo de los siglos de nuestra historia, al menos durante la Edad Moderna, los profesionales que ejercían el arte de sanar (no se podría considerar ciencia) eran los médicos, cirujanos, boticarios (apotecarios) y albeitares (veterinarios). A estos profesionales, con formación y examen más o menos reglados oficialmente, habría que añadir toda una legión de prácticos como los sangradores, saludadores, comadres, etc.

Aquí hablaremos de las cuatro profesiones citadas, reconocidas y reguladas a través de la cofradía de San Cosme y San Damián, del Protomedicato y del Protoalbeitar navarro. Sobre los boticarios ponemos al final de esta página un enlace a un trabajo detallado de esta profesión en la Cendea a lo largo de los siglos XVIII y XIX. 

2. Aprendizaje

Comenzando con los médicos y cirujanos, hay que decir que ambas titulaciones permanecieron separadas durante siglos hasta su unificación en el siglo XIX. Dentro de estas dos categorías, los médicos son los que tenían una formación más exigente, al menos académicamente hablando. Era obligatoria su formación en las universidades, donde se cursaban cuatro años para alcanzar el título de bachiller en Medicina. Completada la formación con dos años de prácticas, se presentaban a los exámenes que convocaba el Protomedicato, cuya superación les facultaba para ejercer la profesión.

La formación de los cirujanos era mucho más abierta, existiendo diversos caminos para poder ejercer la profesión. Estaba la vía de la universidad, pero también podían formarse directamente en hospitales o aprender el oficio con un maestro cirujano, opción que seguramente era la más habitual en nuestros pueblos. Según recogen diversos autores, la enseñanza universitaria se hacía en latín, mientras en las otras dos opciones se usaba el romance. De aquí que a estos últimos se les llamase, a veces, cirujanos romancistas.

Como se ha dicho, en nuestros pueblos encontramos contratos de aprendizaje, de tipo gremial, entre mancebos y maestros cirujanos aprobados. Existían diversas modalidades, desde las que contemplaban el pago por parte del alumno, hasta la enseñanza a cambio del trabajo del aprendiz.

En 1646 un cirujano avecindado en Lizasoain, Martin Goyena, hizo un contrato de aprendizaje de cinco años con Miguel Arteta Muruzabal, natural de Artazkoz, hijo de Joanes y María Antona (casa Mariantonena).

En 1680, el cirujano Juan Perez de Artazcoz, oriundo de casa Loperena y vecino de Ororbia (casa Barberarena), firmaba un contrato con Pablo de Micheo natural de Gaztelu (Baztan) y su padre Martn. Estos declaraban ante el escribano que  “con el fin de ser Maestro Cirujano se hallaba sirviendo de aprendiz con Juan Perez de Artazcoz y se ajustó como sigue: primeramente que el dicho Pablo sea obligado a servirle al dicho su amo como aprendiz en el oficio de Cirujano durante cuatro años dándole su padre Martin todo lo necesario del vestuario y calçado de modo que el dicho Perez de Artazcoz no tenga más obligación que el darle los alimentos (…) y cumplidos los cuatro años darle la facultad de que pueda ser oficial…”. Juan Perez de Artazcoz, al igual que Martin Goyena, hicieron otros contratos de aprendizaje a lo largo de su vida profesional.

En cuanto a los albéitares, su formación seguía el modelo de los boticarios y de una de las opciones comentadas de los cirujanos: se firmaban contratos de aprendizaje con un maestro albéitar, quien se comprometía a que el aprendiz adquiriese la suficiente práctica y teoría para poder enfrentarse al tribunal examinador, siempre bajo la tutela del protoalbéitar de Navarra, cargo creado a principios del siglo XVI. Solo hemos encontrado un documento que mencione un contrato de aprendizaje en nuestra Cendea, concretamente en Ibero, en el que el albéitar y herrero Juan de Zabalza denunciaba a su mancebo aprendiz Fernando Usarralde Arriba por incumplimiento del contrato y le exigía 60 ducados de indemnización. Finalmente, recordar que, tradicionalmente, el oficio de albéitar ha estado muy unido al de herrador.

3. Examen

Tras el período de formación, estos aprendices debían superar un examen. En el caso de los médicos, cirujanos y boticarios, la prueba estaba controlada por el Protomedicato y la cofradía de San Cosme y San Damián. La cofradía era la institución más antigua, fundada en 1496, poco antes de la conquista castellana. Como consecuencia de la pérdida de la independencia navarra, diversas instituciones castellanas fueron implantándose en el viejo Reino. En el tema de las profesiones sanitarias, Carlos V creó en 1525 el Protomedicato en Navarra, copia del ya establecido en Castilla desde 1477. Esta institución tenía potestad para examinar y vigilar el ejercicio de los apotecarios. A pesar de la flagrante invasión de atribuciones propias de la Cofradía de San Cosme y San Damián, el conflicto se solventó haciendo que los protomédicos fueran cofrades, por lo que la Cofradía seguiría ejerciendo un control exhaustivo sobre las diferentes profesiones sanitarias, cirujanos, médicos y boticarios, hasta su desaparición en 1829. Los detalles sobre la forma de realizar estos exámenes durante el siglo XVIII nos han llegado gracias a la documentación de Mauricio Echandi, prestigioso protomédico del reino a finales del citado siglo. Echandi, al parecer muy crítico sobre el tema, realizó una minuciosa investigación de los exámenes llevados a cabo durante el setecientos.

Conocemos algunos modelos de examen de boticarios que se exponen al final de la página en el trabajo antes citado.

 En nuestra Cendea hemos encontrado expedientes de examen de boticarios, médicos y cirujanos, pero ninguno sobre albéitares, tal como se recoge en las tablas adjuntas.

Tabla. Fechas de examen de los boticarios/Apotecarios de la Cendea de Olza

Nombre 

Año

Galar Olaz Pedro

1723

Galar Cenoz Joseph

1746

Ainciburu Yriarte Juan Pedro

1773

Ainciburu Galar Miguel Josef

1801

Ainciburu Galar Juan Pablo

1810

Ainciburu Galar Francisco Julián

1817

Ainciburu Galar Joan Ramón

1820

Ainciburu Aldaba José Miguel

1829

 

 

 

 

 

 

 Tabla. Fechas de examen de los médicos (M) y cirujanos (C) de la Cendea de Olza

Nombre

Fecha

Prof.

Pueblo

Nombre

Fecha

Prof.

Pueblo

Echalecu, Juan Felix

1732

M

Sarasate

Echelecu, Francisco Ramon

1801

M

Ororbia

Andricain, Juan

1734

M

Ororbia

Cemborain Artieda, Martin

1801

C

Ororbia

Calvo Yoldi, Joaquin

1736

C

Asiáin

Mendia Iznieta, J. Ramon

1803

C

Gorriti

Arrechea Lubier, Martin

1740

C

Ororbia

Martinez, Miguel Francisco

1811

M

Eraul

Izpura, Tomas

1749

C

Ororbia

Cemborain Artieda, Francisco

1812

C

Ororbia

Arostegui Gulina, Martín

1749

C

Ororbia

Aranguren, Miguel Joaquin

1818

M

Ibero

Garayoa Munarriz, Agustin

1749

C

Ororbia

Urdaniz Larragueta, Francisco

1825

C

Ororbia

Sarasa Oneca Aoiz,  Francisco

1758

C

Ujué

Oscoz Ayala, Miguel Martin

1826

C

Asiáin

Echalecu, Angel Antonio

1763

M

Ororbia

Mendia Martinez, Juan Cruz

1829

C

Asiáin

Zalba Sagües, José Valentín

1772

C

Ororbia

Lecumberri, Miguel

1829

M

Lizarraga

Martinez Diez, Jose Ramon

1777

C

Asiáin

Ayerra Armendariz, J. Antonio

1831

C

Asiáin

Andueza, Ramon Luis

1788

C

Asiáin

Andrea Guajardo, Domingo

1832

M

Calatayud

Cemborain Artieda, Luis

1792

C

Ororbia

Gortari Huarte, Antonio

1832

C

Berriosuso

 

En el Archivo de Navarra se conservan los expedientes de exámenes de estos sanitarios. Los de boticarios se pueden ver en el enlace al final de la página. En cuanto a los cirujanos, comentamos algunos ejemplos de personas naturales de la Cendea, lo que no asegura que luego ejercieran en nuestros pueblos. Todos siguen un mismo modelo. Presentaban la solicitud para ser admitidos a la prueba exponiendo brevemente su formación. Joaquín Calvo, por ejemplo, dice que había estado 5 años de aprendiz con un cirujano, luego otros tres en la Universidad de Valencia, donde hizo las prácticas durante otros tres. Otros aspirantes de la Cendea habían estudiado en las Universidades de Zaragoza (Ramón Andueza) o en el colegio de Cirugía de San Carlos de Madrid (Miguel Oscoz). Estas etapas de aprendizaje eran acompañadas de los correspondientes certificados. No podían faltar (eran otros tiempos), el certificado de bautismo y la limpieza de sangre. Finalmente, vemos algunas de las cuestiones que les cayeron en los exámenes, como el carbunco, la úlcera virulenta y corrosiva, tumores de erisipela, etc. Era habitual que presentaran testigos, quienes declaraban sobre la limpieza de sangre del candidato.

Del oficio de albéitar no tenemos ejemplos en la Cendea. Según han descrito algunos autores, los exámenes constaban de pruebas teóricas y prácticas respondiendo a las preguntas del Tribunal, con la prueba final del arte de herrar y forjar y se establecían hasta un máximo de tres convocatorias con intervalos de hasta un año y que, de agotarse, inhabilitaban para nuevas pruebas”. Para el teórico se formaban en libros que estaban redactados, al igual que en el caso de los boticarios, como catecismos, es decir, a modo de preguntas y respuestas. Los tribunales, constituidos bajo la tutela del protoalbéitar de Reino, solían estar formados por dos o tres miembros según la época.

 

4. Conducción

Una vez superado el examen y obtenido el correspondiente título, el sanitario iniciaba su andadura profesional. Los destinos más habituales serían, en el caso de médicos y cirujanos, los hospitales y las plazas de las diferentes localidades. Para los boticarios sería regentar la botica de su padre o de algún familiar allegado, aunque también obtenían plaza en alguna de las instituciones sanitarias, hospitales principalmente.

En el caso de nuestros pueblos, se hacían las llamadas conducciones entre el municipio y los concejos con el profesional. Aunque preferentemente se hacía con los concejos del mismo municipio, en nuestro caso la Cendea de Olza, el área podía extenderse a lugares colindantes, algo también habitual, al menos, entre boticarios y cirujanos.

En 1731 la Cendea renovó la conducción a D. Joseph Ataun como médico por 4 años más. De nuevo le renovaron en 1734. A partir de 1735 aparece en la Cendea como médico conducido D. Juan Feliz Echalecu. Le renovarían varias veces el contrato en 1738 y 1745 y todavía seguía en su puesto en 1752 cuando le arrendaron la casa de Larracea de Ororbia que ya había estado arrendada a los boticarios.

En 1764 hay una conducción de cirujano por parte de Asiain muy interesante, ya que nos muestra cómo se elegía. Convocado batzarre, se juntaron en el puesto acostumbrado, el abad, regidores y casi todos los vecinos, moradores y habitantes, incluidas varias mujeres solteras,mediante aviso que de horden de los regidores a dado Bauptista de Urdaniz guarda en todas las casa de este lugar a las seis horas del dia de oi”. En total hubo cerca de 70 asistentes. Procedieron a votar, dando 46 votos para Miguel Gastesi para que les sirva de maestro cirujano (lista de votos). Por otra parte, a Juaquin Martinez le dieron su voto 20 asistentes. No obstante, en la documentación de aquellos años aparece Martinez ejerciendo de cirujano.

En 1769 encontramos una conducción de médico de la Cendea. El diputado y los regidores firmaban el contrato con Félix Echalecu y su hijo Angel Antonio, ambos médicos. Los regidores previamente habían obtenido la conformidad en sus respectivos concejos y han determinado en que se haga escritura de conducción de medico para tiempo de ocho años, hasta 1677 a los expresados Phelix y Angel Antonio con las mismas obligaciones que hasta aquí ha servido solo D. Pheilix”. Las condiciones fueron: “1ª, Que los dichos D. Phelix y D. Angel Antonio estén obligados a visitar a los enfermos que en ella hubiese; Item, que por esta conducción se les ha de contribuir y dar lo mismo que antes se daba; Item, que como queda mencionado están obligados a asistir a los enfermos del valle por uno o por otrocon la misma conducta que antes es condición de que si llegase el caso de faltar uno u otro durante dichos años sea por fallecimiento u otro motivo, asista el que quede”. Esta conducción fue renovada para 8 años en 1776. En septiembre de 1785 falleció el padre y la Cendea hizo nueva conducción con el hijo en 1786 por otros 8 años.

En 1812 encontramos el nombramiento de nuevo médico en la persona de Francisco Martinez, en sustitución del anterior, Francisco Ramón Echalecu que se trasladab a Tafalla. Eldiputado Martin Joseph Ollacarizqueta, vecino de Izkue, y los regidores acordaron contratarlo para 7 años con una renta de  4 almudes de trigo por persona mayor de 7 años. Se le renovó en 1818 por otros 3 años.

En 1834 se hizo conducción de médico por dos años a favor de Miguel Aranguren que sucedió al ya mencionado Francisco Martinez. Este médico dimitió de su cargo en 1839, siendo nombrado para sucederle Domingo Andrea por tres años y un salario de 4 almudes de trigo por persona mayor de 7 años, trigo que se entregaba en agosto.

En 1853 los de Ibero hicieron una nueva conducción de cirujano en favor de Angel Belza, vecino de Ororbia que sustituía al fallecido Matias Urtasun. Debía encargarse también de la barbería.

En 1858 había dimitido el médico. Por tal motivo, el Ayuntamiento convocó una plaza con un Médico Cirujano que desempeñe ambas facultades, con  renta de ochocientos robos de trigo por año, con la condición de asistir a todos los vecinos y residentes de los diez pueblos de la Cendea, y agregado del pueblo de Iza. Como novedad, ese mismo año se decidió contratar tres Ministrantes (algo así como enfermeros) con residencia en los pueblos de Arazuri, Ibero y Asiain. Este último atendería a los de Artazkoz. Al año siguiente estaba vacante la plaza de médico.

En 1861 se nombró por Cirujano para toda la Cendea a D. Francisco Olaverri y por Ministrante Sangrador a D. Pedro Ugarte

En 1866, tras la nueva estructura de los ayuntamientos, el alcalde Lucas San Martin, vecino de Arazuri, los regidores y los mayores contribuyentes hicieron conducción de médico en favor de Miguel Lecumberri Gamboa, vecino de Ororbia, de acuerdo con las nuevas directrices de la Junta de Sanidad que había determinado que los 9 pueblos (excluido Orkoien) formaban un partido de 4ª clase. La renta era 166 escudos por asistir a pobres y 496 robos de trigo por igualas del resto de los vecinos. Debía residir en Ororbia y si el enfermo no estuviera conducido debería pagar 6 reales de vellón. En realidad era una renovación puesto que ya se le había contratado en 1859. El cirujano Francisco Olaverri cobraría 84 escudos por la asistencia a los pobres según reglamento y además 447 robos de trigo por las igualas de los restantes vecinos. El Cirujano tenía obligación de asistir a todos los partos y hacer la vacuna sin retribución alguna. Ese mismo año eligieron a Cansado (sic) Irurzun.

Nuevo contrato de cirujano en 1869 con Antonio Gortari Huarte por 3 años y renta de 500 robos de trigo. Residiría en Ororbia y tendría que asistir también al agregado de Iza.

En 1890 se nombró a Casimiro Ezquieta médico de entre los siete aspirantes, con quinientas pesetas y seiscientos robos de trigo de sueldo.Cada año se le dará una lista de a quienes debe atender (los que se han apuntado a ser “conducidos” por él) y lo que no están en esa lista (los que no pagan el médico) deberán pagar por visita 7 pesetas, y además si tienen la desgracia de fallecer no podrá suministrarle la licencia para dar sepultura porque el médico no puede librar la certificación cuando no asiste a los enfermos”. Estos eran años en los que se discutía acerca de la ubicación del médico, planteándose la necesidad de disponer de una vivienda del médico. Mientras, se le autorizaba residir en cualquiera de los pueblos.

A finales del XIX e inicios del XX era médico era Sebastián Orcariz y el cirujano el ya citado Antonio Gortari. Todavía en 1904 continuaba el viejo sistema de pago al médico: 550 robos de trigo, correspondiendo por cada persona a seis almudes y medio de trigo. Finalmente, en 1924 se nombró a Emilio Huarte Mendicoa con un sueldo de 7.000 pta. Hasta 1941 no se dispuso de casa del médico, momento en que la Cendea adquirió la llamada casa del Americano para instalar en ella el consultorio y vivienda (actual casa de Culltura).

En cuanto a conducciones de albéitar, los pueblos de Artazkoz, Izkue e Ibero hicieron en 1836 con el maestro albeitar Angel Artieda, natural de Ororbia, una conducción. Estuvieron presentes varios vecinos de cada pueblo, siendo los de Artazkoz Pedro José Janariz, Jose Antonio Urtasun, Francisco Oroquieta, Pedro Zunzarren y Pedro Miguel  Ziganda. Dijeron que Artieda esta sirviendo de albéitar conducido desde algún tiempo a esta parte con convenio verbal sin instrumento publico y ahora por la presente escritura lo conducen en las condiciones siguientes: 1º, que esta conducción haya de ser por dos años; 2º, que Artieda haya de herrar y visitar todas las dolencias y enfermedades de todos los ganados propios de los otorgantes; 3º, que el salario será de cuatro almudes de trigo por cada caballería o ganado mayor y menor”. Esta conducción sería  renovada dos años más tarde por tres años con el mismo salario.

Hay otras conducciones de estos pueblos en 1850 y 1855. En el catastro de 1889 aparecen tres veterinarios en la Cendea.

Hubo también convenios puntuales, como el firmado en 1634 por Izu y Asiain con los albéitares Martin Fenandez De Arriola y Martin Galarza, vecinos de Puente la Reina. Declaraban los vecinos que su ganado estaba con enfermedad por lo que pare ser curado se convenía en la forma siguiente: 1º, los vecinos y concejos se obligaban a dar a los dichos albéitares por cada cabalgadura una libra de aceite y libra y media de manteca de puerco y en dinero dos reales y quartillo por casa cabeza y además por cada cabalgadura medio robo de trigo; Item, los dichos albéitares prometieron y se obligaron a curar los ganados a su propia costa”.

5. Médicos, cirujanos, boticarios y albéitares de la Cendea

Ponemos una lista de nombres citados en la documentación investigada. Son sanitarios naturales, residentes o que han trabajado en nuestros pueblos. Los años son los de los documentos donde aparecen. La lista se completa con la anterior de los examinados.

Médicos

Nombre

Año

Nombre

Año

Leon, Azcozna

1603

Miguel Aranguren

1834

Juan Felix, Echalecu

1735, 38,45,49

Domingo Andrea

1839

Martin Marticorena

1721

Miguel Lecumberri Gamboa

1866

Joseph Attaun

1727

Tomás Ororbia Artieda

1877

Miguel Munarriz

1738

Sebastián Ozcariz Calchetas

1897

Angel Antonio Echalecu

1776, 1786, 1798

Félix San Julián Olaso

1921

Francisco Ramon Echalecu

1812

Emilio Huarte Mendicoa

1930

Francisco Martinez

1812, 1818

 

 

 

 

 

 

 

 

Cirujanos

Nombre

Año

Nombre

Año

Charles Artazcoz

1544-1772

Martin Joseph Oreyen, 

1712

Miguel Ibero 

1568

Martin Martinez 

1747

Pedro Azpilicueta 

1586

Francisco Vicente de Sarasa 

1770

Josef Ramon Mendia 

1610

Joachin Martinez, 

1771, 1776

Juan Larragueta 

1614

Joseph Ramon Mtinez

1785, 1786

Lope Azpilicueta 

1620, 26,29,30

Ramín Andueza

1798

Joan Lizarraga 

1631

José Ramón Mendia 

1805

Miguel Arratia 

1641

Juan Cruz Mendia

1819, 1833

Miguel San Martin 

1644

Angel Belza

1853

Miguel Larragueta 

1704

Antonio Gortari Huarte

1869, 1877

 

 

 

 

 

 

Albeitares/Veterinarios

Nombre

Año

Nombre

Año

Martin Vera

1571

Angel Artieda

1836, 1838

Pedro Yaben

1586

Oquiñena Erro Dimas Gregorio

1895

Juan Zabalza

1605

Modesto Goñi Erro

1895, 1897, 1911, 1921

Mrtin Jussue

1628

José Artieda Hualde

1897,1911

Martin Fenandez de Arriola

Martin Galarza

1634

1634

Esteban Erro Castillo

1897

Joseph Zaro

1759

Joaquín Goñi Oroquieta

1930

 

Saludadores

Como nota final, reseñar que no hemos encontrado más que un documento que haga referencia a los saludadores. Estos eran una especie de curanderos que basaban su actividad en una serie de rituales de tipo mágico. Se les ha asociado especialmente con la curación de ciertas enfermedades como la rabia. En sus tratamientos curativos solían aplicar  ciertos elementos, como el hierro rusiente, el ajo, partes del perro mordedor, etc. acompañados de oraciones o frases más o menos misteriosas.

Además de intervenir en la curación de las personas, también actuaban sobre los animales enfermos. Precisamente, en la única referencia encontrada se habla de un contrato que los vecinos de Izkue y Artazkoz hicieron en 1650 con el saludador Juan Lopez Cardo, de Etxarren de Guirguillano, del cual se decía que estaba aprobado por el Real Consejo. Declaraban los vecinos que hay enfermedad en el ganado y también está en peligro la vida de las personas, lo que se atribuye a la falta de saludador”.

Los boticarios de la Cendea de Olza B