I.        La vida familiar. Etapas

Cuando investigamos sobre las etapas de la vida de nuestros antepasados encontramos documentación, principalmente, de tres momentos: nacimiento, matrimonio o estado religioso (clérigo o monja) y muerte.

I.1. Nacimiento. El bautismo.

El inicio de la vida era inmediatamente seguido del bautismo del neófito o neófita. En general, en estos pueblos el bautismo se hacía “cuanto antes”, de manera que era bastante habitual que el mismo día o al día siguiente se celebrara la ceremonia. En poblaciones mayores si que se pueden encontrar varios días de diferencia entre las fechas de nacimiento y bautismo.

Como es conocido, el registro sacramental del bautismo fue durante varios siglos el único documento que certificaba la identidad de una persona. El sistema de nombre y apellidos que designan a una persona, tal como lo conocemos ahora, se inició en el siglo XVI, en un intento de poner orden al caótico panorama medieval. En 1501 el cardenal Cisneros quiso obligar a que cada persona llevara un apellido fijo derivado de su progenitor. Algo más tarde, hacia 1563, el Concilio de Trento obligó a los párrocos a registrar los bautismos, matrimonios y defunciones. Con estas medidas se iniciaba el sistema que hoy conocemos. Decimos se iniciaba, pero costó su tiempo, ya que las costumbres no son tan fáciles de cambiar. Todavía perdurarían los viejos vicios durante bastantes generaciones. De hecho, hasta la instauración del Registro Civil hacia 1870, no se puede asegurar que el sistema actual de dos apellidos, paterno y materno, funcionara de forma plena.

Las partidas bautismales seguían un patrón bastante similar en todas las parroquias. En general eran bastante escuetas, al menos en los dos primeros siglos. Bueno, hay que resaltar que algunos curas se esmeraban un poco más y añadían detalles muy valiosos como el nombre de la casa o el pueblo de origen de los padres. De Artazkoz poseemos libros de bautismos desde 1611. Por referencias de algunos procesos sabemos que hubo otro anterior, pero ha desaparecido.

Año de mil seiscientos y onze a ventiseis días del mes de noviembre baptize a Joanes de Lezeta hijo legitimo de Joanes y de Maria de Yrañeta su mujer vecinos de este lugar, el compadre fue Joanes de Yrañeta y la comadre Cathalina de Lizasoain y por la verdad firme.  Licenciado Joanes Martinez de Lizasoain, abad de Artazcoz.

Año de mil seiscientos treinta y cuatro a catorce días del mes de septiembre baptize a Juana de Arteta hija legitima de Martin y de Maria de Ollo su mujer habitantes de este lugar, el compadre fue Martin Perez de Ciriza Azanza y la comadre Juana de Saldaiz señora del palacio a los cuales les adverti como abian contraído parentesco espiritualen primer grado con la dicha criatura y por la verdad firme. Licenciado Joanes Martinez de Lizasoain, abad de Artazcoz.

Estos son ejemplos típicos de partidas de los siglos XVI y XVII. Hacia 1720 hay una orden de que se incluyan también los abuelos y sus lugares de origen, lo cual aporta datos de gran valor a la hora de hacer la genealogía:

El venticinco de julio de mil setecientos setenta y dos bautize a una niña que nacio el mismo dia. Se le puso el nombre de Maria Martina, hija legítima de Joseph de Echauri y Cathalina de Orella vecinos de este lugar. Abuelos paternos Martin de Echauri y Juana de Baigorri vecinos de este lugar. Abuelos maternos Juan de Orella y Margarita de Goicoechea vecinos de Bidaurre. Fue padrino Martin de Echauri y madrina Maria Polonia de Echauri y les adverti del parentesco espiritual y de mas obligaciones y por la verdad firme D. Garcia de Herize, abad de Artazcoz.

En dos de mayo de mil ochocientos veinte y cuatro bautice a Joase Maria Grgorio Oroquieta que vació el dia anterior a las seis de la mañana, hijo legítimo de Martin Francisco Oroquieta y de Maria Joaquina Larumbe vecinos de este lugar. Abuelos paternos Miguel Eduardo Oroquieta natural de Echague y Xaviera Iñiguez de Beortegui natural de Undiano. Abuelos maternos Miguel Gregorio Larumbe natural de Ulzurrun y Gracia Antonia Urtasun natural de Lete…..  D. Juan Francisco de Arraiza, abad de Artazcoz.

Como en todos los pueblos, se daban casos de niños extramatrimoniales y de padres desconocidos. Algunos eran abandonados nada más nacer en la puerta de alguna casa. Esto sucedió con Cathalina encontrada abandonada en la puerta de Joanes de Oteiza”. Fue bautizada el 31 de marzo de 1672, siendo padrinos Joseph de Elizondo y Catalina de Urricelqui. Hay otros casos de hijos naturales con los nombres de ambos padres o solo el de la madre. No hay que olvidar, tampoco, a los hijos de los curas, algo no raro hace 4 o 5 siglos. En el pueblo encontramos dos, al menos: el de D. Martín de Artazcoz Irigoyen, hijo de D. Martin, ambos abades del pueblo. D. Martin hijo también tuvo descendencia.

Con algunas criaturas había que hacer un bautismo de necesidad, ante el peligro de muerte del neonato. Solía bautizar la partera o el cirujano. Si sobrevivía, el cura volvía a bautizarlo. En 1883 Antonio Gortari, maestro cirujano de este partido, bautizó en peligro de muerte a un hijo/a de Joaquin Arteta y Josefa Villanueva. En 1815 nacieron dos gemelos que recibieron en casa el bautismo de necesidad. El niño murió y la niña fue, de nuevo, bautizada en la iglesia.

Finalmente, comentar que hacia 1870 se puso en marcha el Registro Civil, tanto para nacimientos como para matrimonios y defunciones. Desde entonces es una fuente muy valiosa para buscar datos de los antepasados.

Al final de esta página ponemos un enlace que recoge todos los bautismos del pueblo desde 1611 hasta 1883.

I.2. Matrimonio. Los contratos o capitulaciones matrimoniales.

En el matrimonio, a diferencia del nacimiento, desde hace siglos han coexistido la documentación religiosa y la civil. Es cierto que la religiosa es la más extendida, puesto que no todos se podían permitir el lujo de hacer contratos ante el escribano.

El registro religioso era similar al del bautismo: contrayentes, padres, origen, etc. En paralelo, se inscribían también los velados, es decir, otra ceremonia religiosa complementaria del matrimonio.

Dejando aparte el registro religioso, aquí nos vamos a referir a los contratos matrimoniales. Este documento se puede considerar de máxima importancia entre los contractuales que se escrituraban en aquellas familias. Se trata, ante todo, de un contrato de tipo mercantil, destinado a salvaguardar los bienes de la casa y a asegurar las condiciones económicas de los contrayentes y de otros familiares, adelantándose a lo que luego se dispondría en los testamentos. Naturalmente, una de las figuras principales en este negocio era la del heredero/a, máxime en una sociedad que tenía a gala la conservación integra de la casa y sus bienes (el modelo del mayorazgo). De ahí que el nombramiento de heredero fuese un acontecimiento crucial en la historia familiar. Existe la creencia de que el primer varón jugaba siempre con ventaja, pero no eran raras las excepciones. La poca capacidad o docilidad del primogénito; la posibilidad de casarlo fuera con una heredera de casa fuerte; las enfermedades; etc., dejarían paso al nombramiento de otro hermano o hermana.

Los contratos, como casi todos los documentos oficiales, seguían unas pautas comunes. Se iniciaban citando el lugar y la fecha, los familiares, conocidos presentes y los contrayentes:

En el lugar de Beasoain a diez y ocho días del mes de noviembre de 1686 ante mi el escribano y testigos abajo nombrados fueron constituidos en persona Miguel Remon de Artazcoz y Martin Remon de Artazcoz su hermano vecinos del lugar de Artazcoz, de la casa llamada Remonena, de la una parte y Julian de Bayona y Joana de Ollo su mujer y Graciosa Bayona su hija viuda por muerte de Juanes de Munarriz, vecinos de Veasoain y dueños de la casa de Pablorena, de la otra. Allandose por su parte como deudos y amigos los señores D. Carlos Velazquez de Medrano cuyos son los palacios de Artazcoz, D. Garcia de Herice abad de Artazcoz, D. Juanes de Ibarrola abad de Arteta, D. Juanes Martinez de Garate abad de Saldise, D. Pablo Joseh Perez de Artazcoz presbítero de Artazcoz y Juanes de Elizondo y Joseph de Oreyan vecinos del mismo lugar, Martin Perez de Ciriza vecino de Ciriza, Juanes de Iturralde vecino de Ororbia, Juans de Munarriz vecino de Eguillor, Miguel de Garate vecino de Saldise, quienes dixeron se han juntado a tratar y concluir los capítulos matrimoniales que se esperan celebrar entre el dicho Martin Remon de Artazcoz hijo legitimo de … y Graciosa de Bayona viuda, hija legítima de …., de conformidad de las dichas partes hicieron los capítulos siguientes”.

Como se ve, solían echar mano de consejeros un tanto cualificados, dentro de sus posibilidades: abades, palacianos,…A continuación se detallaban las capitulaciones. La primera era pura rutina

que los dichos… hayan de ser marido y mujer…”. En la segunda comenzaba ya la parte sustanciosa del contrato, exponiendo la aportación de Martin: “Item, el dicho Miguel Remon de Artazcoz como hermano de Martin, por dotes y legitima y demás derechos Paternos y Maternos que le puedan pertenecer en sus bienes, ofrecio por su dote la suma y cantidad de ciento cincuenta y cinco ducados incluyéndose en ellos la soldada que ha podido ganar sirviéndole en su casa nativa, pagados de esta manera: un macho de dos años…y lo restante a diez ducados por año … etc. y el dicho Martin acepto dicho ofrecimiento y se acontenta … y hace gracia y cesion a su hermano de todos sus derechos a los bienes de sus padres “.

Sigue lo aportado por Graciosa: Item dijo la dicha Graciosa de Bayona que al tiempo que caso con Juanes de Munarriz sus padres le hicieron donación de la casa llamada de Pablorena de Veasoain con derecho de vecindad y gozamiento de hijosdalgo y juntamente con ellos de las heredades de piezas y viñas y del ganado mayor y menor y ajuares de ropa blanca y demás bienes muebles y raíces a ellos pertenecientes, reservándose el usufructo de todos ellos para mientras viviesen con las demás condiciones referidas en el contrato de 1680 (del primer matrimonio)”. Luego seguía otras condiciones. Solía estipularse que los amos viejos se reservaban una cantidad de dinero, además de la obligación de compartir la casa y mesa y hacerles el entierro. También solían adelantarse a posibles casos de desavenencias, cuya solución quedaba al arbitraje de terceros. Dentro de este mismo apartado, aparecía el tema de los hermanos de la heredera: “a mas de la dicha desposada tienen otros hijos sin tomar estado y sin señalarles sus legítimas y cuando lo tomasen, y no antes, se les debera señalar y pagar de los bienes donados”.

Era también frecuente que cada parte contrayente hiciese inventario de los bienes que aportaba. En el caso del cónyuge de fuera solía hacerse a posteriori, una vez entregada la dote, sobre todo cuando, además del dinero se llevaba también “la ropa de cama”.

Otro punto de enorme importancia era el siguiente: “Item, fue tratado y concluido entre las dichas partes que teniendo hijos los deposados, haya de suceder, y suceda, uno de ellos en todos los bienes donados a la desposada y el dote y bienes que el desposado trae a favor del matrimonio y en los demás que los desposados adquirieran. Vemos que ataban en corto la libertad de testar de la que siempre se ha presumido en Navarra. En el mismo Artazkoz hubo casos en que se saltaron este acuerdo en el testamento, lo que condujo al desheredado a apelar a los tribunales.

Un punto rutinario, pero de enjundia, era aquel que decía: y si sucediera que este matrimonio se disolviese por muerte de la dicha heredera sin dejar hijos … sobreviviendo los padres de la desposada, o cualquiera de ellos, devuelvan a ellos los bienes donados para que los donen a otro de los hijos … y si no vivieran sus padres sin dejar hijos al tiempo de su muerte, haya de nombrar heredero a alguno de sus hermanos. Como vemos, el cónyuge que venía de fuera, si se quedaba viudo y sin hijos lo tenía bastante complicado. ¿Qué pasaba si moría este forano?: si el dicho matrimonio se disolviera por muerte del desposado sin dejar hijos, pueda disponer el susodicho de los bienes que trae al matrimonio a su arbitrio y voluntad y si hubiera de sacarse de los bienes de la desposada, se descuente el importe del entierro, funeral y las arras y se entreguen de la siguiente manera…. Se detalla cómo había que devolver estos bienes a la familia del marido. Aparecen otros casos cuyas condiciones también tenían que acordarse: que tras la muerte de la heredera o heredero, el cónyuge abandone la casa para casarse, o por otro motivo; si dejaban hijos y el cónyuge volvía a casarse.

El documento se completa con el capítulo de las arras, que el esposo dona a la desposada, y las firmas de los testigos. En muchos casos se añade otro documento en el que el escribano anota que “ha dado a entender el contrato a la desposada”, frecuentemente traduciéndolo a su lengua vascongada.

Más adelante, una vez fuese terminado de pagar el dote ofrecido por parte del cónyuge forano, los padres o tutores de la casa daban la quita correspondiente. Esto podía tardar décadas y provocar abundantes reclamaciones ante los tribunales. Siempre ha sido más fácil prometer que dar!

I.3. Tomar estado religioso. Curas, frailes, monjas.

Como todos hemos conocido, hasta tiempos muy recientes hacerse religioso, en cualquiera de sus modalidades, era un opción habitual entre los y las jóvenes, sobre todo en Navarra. En la documentación histórica los curas de los pueblos están omnipresentes. En menor medida encontramos menciones de los frailes y monjas. En el apartado de iglesia y clérigos hay detalles sobre los curas de nuestro pueblo.

Aquí nos vamos a fijar en dos casos: la dotación de bienes que hacía la familia al aspirante a cura y la dote que se daba a las monjas. Sobre la cuestión de los estudiantes para curas citaremos el caso Pedro Perez de Artazcoz Lizasoain. Estaba de estudiante en 1595 cuando sus padres Juan y Ana le hicieron donación de un buen patrimonio: “una casa en Izkue que afrontaba con la de Domingo Izcue Iturria y calle, así como varias viñas y piezas”. De 1603 es una donación similar en Izu, cuando Martin de Artazcoz y Cathalina de Aizpun declaraban que su hermano Martin de Artazcoz lleva unos años ejercitandose para el estudio de clérigo. Es beneficiado de la parroquia de San Julian, pero solo le da 14 ducados y para que tenga patrimonio le donan casa en Izu que afronta con la de los donadores y con casa de Gracia Mendigaña, piezas y viñas.

En 1622 D. Juan Perez de Artazcoz Ucar hacía cuentas con su hermano Lope, heredero de casa Loperena, a quien dice deberle132 ducados que por su alimento de los tres años que estuvo de estudiante en la universidad de Irache pago al vicario de Ayegui, mas cuarenta ducados que asi bien pago durante los dichos tres años que le nombraron los estudiantes por obispo, conforme a la costumbre de la dicha universidad, mas cincuenta y dos ducados que le dio para alimentos del tiempo que estuvo de estudiante en la ciudad de Çaragoza, mas diez y seis ducados que estando en la dicha ciudad le dio para un estudio, mas nueve ducados y seis reales que pago en la posada por los alimentos antes de la primera misa, mas para los vestidos de la misa nueva le dio cincuenta y dos ducados, mas estando en el lugar de Ynça le dio una carga de vino por cuatro ducados, … mas quarenta y ocho ducados que debe pagar a la iglesia de Loça, mas …una cama muy cumplida por cincuenta ducados… que todas las partidas suman quinientos y dos ducados y un real los quales cofiesa deber a Lope”. Resultaba que su padre Juan Perez de Artazcoz le había donado un fuerte patrimonio cuando era estudiante. Ahora, al arreglar cuentas con su hermano heredero, renunciaba a dicho patrimonio reconociendo los muchos gastos que había producido a su familia.Como vemos, se había gastado toda una fortuna en los estudios de D. Juan.

En 1627 Mari Juan de Artazcoz declaraba que su hijo Juan de Muru era estudiante y tenía que hacerse con dote para sustentarse, aunque tenía una capellanía en Asiain de 15 ducados de renta, necesita mas bienes para ordenarse. Le donan: una casa nueva con su vecindad en Izcue que afronta con casa de Graciana Lizaso viuda, otra casa afrontada con corral de Joanes Eleta y camino que va al monte, huerta con su arboleda junto al lugar, afronta con pieza de casa Elizaberria y acequia, viñas y piezas.  Toda una hacienda completa.

Ya en el siglo XIX el dueño de casa Remonena, Francisco Oroquieta y su hijo, y heredero, Silvestre Perez de Obanos, asignaban patrimonio a favor de su hijo y hermano José María Oroquieta para que fuese sacerdote. Le daban 17 piezas que rentaban 68 duros al año.

En cuanto a las monjas, aunque se ha encontrado poca documentación, esta es muy interesante. Los ejemplos más ilustrativos sobre las dotes que recibían estas religiosas, al menos las que pertenecían a familias fuertes, son los de las hijas del palacio. En un proceso de 1652 aparece que Adriana de Elso, hermana del palaciano Jerónimo, estaba de monja en el convento de Santa Isabel de Valladolid, aportando a la congregación 15 ducados por año para alimentos.

El caso más destacado es de 1681, cuando Maria Josepha de Elso Escolar, hija del palaciano Carlos de Elso, pretendía entrar como monja de coro en el convento de las Comendadoras del Santi Spiritus de Gares, convento dominado por las tías de su cuñado, Gregoria y Agustina Belazquez de Medrano, priora y consiliaria respectivamente. Con tal motivo, Carlos fue convocado por la congregación para ajustar la dote de su hija. Se trataba de una cantidad más que respetable, compuesta por la dote, gastos de sacristía, ropa, vestidos, alimentos, etc. En total, más de 1.000 ducados, todo una fortuna, si quería aspirar a ser monja de primera y no una simple sierva. Como es natural, en el palacio no había liquidez, así que, Carlos tuvo que pedir permiso al Real Consejo de Navarra para enajenar bienes del mayorazgo. El Consejo dio permiso y Maria Josepha pudo ocupar su privilegiado puesto de monja de velo negro y tener siervas  a su servicio. Hay que resaltar que esta dote era superior a la recibida por sus hermanas al casarse.

I.4. Defunción. Los testamentos.

Al igual que en con los matrimonios, aquí también tenemos una doble documentación, religiosa y civil. Los registros de defunciones suelen ser bastante escuetos, apenas nos aportan el nombre del difunto y, con suerte, los datos de sus padres, nombre de la casa y si testó o no. Poca cosa pare ser el final de la vida!

La documentación civil sí que es más rica en información. Como en los contratos matrimoniales, se testaba ante el escribano de la zona, en este caso de Asiain o Etxauri, y se seguía una fórmula, o patrón, bastante parecida en todos los casos. Comenzaban con el lugar, fecha, nombre, la formulita de la necesidad de testar y la alusión a algún testamento anterior.

En el lugar de Artazcoz a los quince días del mes de septiembre de 1656 ante mi el escribano y testigos avajo nombrados, fue constituido en persona Juanes Remon de Artazcoz vecino de dicho lugar, estando enfermo en cama de enfermedad que Dios nuestro señor a sido serbido de me dar, aunque en sano juicio y entendimiento, palabra clara y manifiesta que nuestro señor se la dio y recelando la muerte corporal que es cosa natural a toda persona viviente en este mundo y porque después de mis días no haya pleitos ni cuestiones, otorga este testamento y ultima voluntad revocando ante todas cosas cuales quiera testamento hecho o mandado hacer… el cual presente quiere que valga por su testamento y ultima voluntad y si no valiere por testamento valga por codicilo o como de derecho mejor lugar aya

El primer punto es una fórmula repetida en todos, mediante la cual se encomienda su alma a Jesucristo, a la Virgen y a todos los santos. El siguiente es también rutinario, señalando el lugar de la sepultura:

Item, quiere y es su voluntad que cuando nuestro Señor fuere servido de llevar de este mundo su alma a su santa gloria, su cuerpo sea sepultado en la iglesia parroquial de este lugar de Artazcoz en la sepultura de su casa donde están enterrados sus antepasados, donde manda se le hagan  sus entierro, novena y cavodeaño conforme a personas de su calidad a disposicion de Ana de Sagues su mujer…”. 

Ahora vienes las misas y responso:Item, quiere y es su voluntad que desde el dia de su entierro asta el noveno se le diga misa cantada y se pague su responso acostumbrado y se lleve sobre su sepultura el pan y la cera que se acostumbran”. “Item, … que por su alma y las a el encomendadas se agan decir y celebrar cien misas rezadas las cuales se digan a donde quisiere la dicha Ana de Sagues y se pague su responso de la forma acostumbrada . El número de misas era a veces muy elevado, de varios cientos, y se mandaba celebrar también en otras iglesias. El gasto en cera tambié debía ser importante.

Luego estaba el capítulos de las deudas:Item, declara que debe a Don Martin Perez de Ziriza y Azanza abad de dicho lugar lo que dijere y lo que fuere se le pague de sus vienes”; “… por lo mismo debe a Julian de Arostegui aforrador vecino de Pamplona cinco ducados por dos bueyes manda se le pague” (…) “Que no se acuerda de otras deudas…. Solía continuarse con lo que otros le debían, pero en este testamento no aparece ningún caso.

Solía haber un apartado de mandas o donativos a diversos familiares o allegados, así como al Santo Hospital, Nuestra Sra. de Aranzazu, Santo Cristo de Catalain, San Miguel, etc.

No podía faltar la legítima del Reyno: "Item, Por institución y legitima herencia deja a Pedro y Martin Remon de Artazcoz sus hijos habidos de la dicha Ana de Sagues y al póstumo  o postuma que ella pariere pues esta preñada y a todas las demás personas que pretendieran tener derecho a sus vienes, por parte de los rayces a cada sendas robadas de tierra en los comunes de este lugar y por parte de los muebles  a cada cinco sueldos en los que les instituye y hereda y de todos los demás los deshereda y aparta conforme a las leyes y fuero del Reino de Navarra...

Sobre nombramiento de heredero o heredera:” Quiere y es su voluntad y deja a la dicha su mujer por usufructuaria señora y mayora de todos sus vienes como ambos lo han sido y en consiguiente le da y otorga todo su poder a la dicha Ana de Sagues para que a una con dos deudos agan elección y nombramiento de heredero en uno de sus hijos… en el que mejor pareciese y fuese mas a propósito y remedio de la dicha casa… y a los demás señalen sus dottes y legitimas a cual mas a cual menos... Quizás era más normal que se nombrase un heredero o heredera concreto. A veces, entre los curas y solteros, no era raro designar como heredera universal  a su alma.

El último punto se refería a los albaceas:Item, dando fin y conclusion a este su  testamento y para executar y cumplir deja y nombra por sus cavezaleros a D. Juan Martin de Artazcoz y Ciriza vicario de la villa de Açagra y Martin Perez Remon de Artazcoz su hermano y a Pedro de Sagues su suegro vecino de Lizasoain y por sobrecabezalero a Don martin Perez de Ziriza y Azanza abad de este lugar a los quales ruega y encarga agan executar y cumplir lo ordenado en este testamento … siendo presentes por testigos el dicho Pedro de Sagues cabezalero y Martin de Asiain mancebo estante en el dicho lugar y no firma el testador por la gravedad de su enfermedad”. Finalmente, firmaba el escibano Martin Perea de Artazcoz.

Cuando el testador no fallecía inmediatamente y sobrevivía varios años, no era raro que volviese donde el escribano a hacer el llamado codicilo, documento que no anulaba en lo esencial el testamento, pero si lo modificaba en alguno de sus puntos.

También estaban los testamentos de hermandad que solían hacer, generalmente, los matrimonios y en el que se nombraba heredero al sobreviviente de la pareja. Hemos encontrado varios en el pueblo. Tenía mala fama este tipo de testamentos, sobre todo si surgían desavenencias serias entre los cónyuges.

Finalmente, reseñar que también ha existido el testamento ante el Párroco, del que hemos encontrado alguna referencia en el pueblo.

BautizosArtazcozCopia

Bautismos del pueblo desde 1611 hasta 1883.