La Cuenca cerealista en mayo

Introducción. Hasta tiempos muy recientes, segunda mitad del pasado siglo, la economía de estos pueblos de la Cuenca se ha basado en la agricultura y ganadería. Aparte de esta actividades, quedaban unos oficios minoritarios, salvo en ciertos pueblos considerados de servicios, como en el caso de Asiain. En Artazkoz hemos encontrado algunos de ellos: molineros, tejedores, herreros, sastres, canteros, escribanos, etc.

Agricultura.

Dentro de los cultivos agrícolas tradicionalmente hay que destacar dos: el cereal (con predominio del trigo) y la vid. A estos principales solían acompañar otros minoritarios conocidos bajo el nombre de menuceles: veza, alholva, habas, etc. Más adelante, tras llegar de América, se incorporaría el maíz.

Los suelos cerealistas de la Cuenca se consideran fértiles, lo que, junto con la pluviosidad, han permitido dedicarlos al cereal. Son las tierras blancas que aparecen en la documentación, suelos desarrollados sobre el sustrato margoso y terrazas aluviales recientes de nuestra zona. Los cascajos, sobre materiales de aluvión más antiguo, eran más apropiados para la vid.

En 1573 encontramos una subasta convocada “en la parroquia de Artazkoz a toque de campana de la iglesia, una dos y tres veces como es costumbre”. Remató la subasta Joanes de Billaba, architero vecino de Artazcoz, quiendeclaraba queen los dias pasados trayendose en venta y pregones  la mitad del molino en la endrecera de Lasterroa  en el rio grande de Arga  y una casa con 2 huertas  y 90 robadas de tierra blanca situadas en Azanza y 20 peonadas de viñas situadas en Ciriza y Echarri …”.

En 1603 el abad del pueblo arrendaba al palaciano “el palacio con su huerta, con su vecindad, sus vecindades  foranas de Izu, Azanza y tierras blancas  por 4 años  por 12 ducados el palacio, huerta y vecindades, las viñas a 12,5 tarjas peonada y las piezas a 10 almudes de trigo por robada”.

En 1716 los dueños de Remonena vendían a Martin Janariz una casa y tierras: “los dichos Miguel Remon de Artazcoz y Cathalina de Munarriz su mujer dueños de casa Remonena dijeron que están convenidos en vender al dicho Martin de Janariz una casa que tienen amas de la referida de Remonena sita en este lugar con su derecho de vecindad y gozamiento que afronta de una parte con la casa del Sastre y con hera y guerta de la de Elizondo y a una con ella diez robadas  de  tierra blanca de las dos manos … por la suma de doscientos y quinze ducados”.

Esta expresión “de las dos manos” nos recuerda el sistema de explotación tan diferente al actual, con obligado descanso, barbecho, y alternancia de cultivos. La alusión a piezas de una mano y de otra mano está muy presente en la documentación que trata de este tema. Así consta en un proceso sobre arriendo de los bienes de D. Miguel Azanza, vicario difunto de Izkue. Sus herederos exigían en 1615 el pago de la renta a los arrendatarios, Juanes Escolano y Juan Martin Arbizu vecinos de Artazkoz. Ese año declaraba D. Miguel de Goñi, vicario del vecino pueblo que “entro de vicario en 1610 y ya entonces Escolano y Arbizu sembraban las tierras de una mano de D. Miguel su antecesor, que antes las labraron Miguel Izcue Mateorena y Tomas Azanza quienes administraban la casa de D. Miguel”. En realidad, las tierras eran de la tesorería de la catedral, siendo los vicarios de Izkue meros administradores. Algo más tarde, en 1653 el condestable, señor del palacio de Asiain, arrendaba a Pedro Ciriza y Juan Martin Arteta “las tierras llanas de pan traer  que tiene en Artazcoz que son hasta diez y seis robadas de cada mano por diez años  a treze robos de trigo cada año”.

En 1729 y 1734 tenemos sendos inventarios de bienes de Remonena y Antokirena por muerte de sus dueñas. En ambos se mencionan las piezas de una mano y de la otra. En un proceso de 1735 desahuciaban a los Larragueta, dueños de Mariantonena, por impago de un censo. Al hacer el listado de bienes se detalla: “… una viña, al presente pieza, en el Camino de Mendartea de seis peonadas; otra pieza junto a las viñas de Laparraga de dos robadas; Item, otra pieza de una robada con siete pies de nogales junto a la Puente; Item, otra junto a la fuente de dicho lugar de dos robadas; Item, otra en Vicudigaña de robada y media; Item, otra de tres robadas en dicha endrecera; Item, otra de robada y media en Salusque; Item, otra de dos robadas en Yrruzquia; Item, otra en Artazu (¿) de doce robadas. Estas son las piezas de una mano que están sembradas. De la otra mano, una pieza de quatro robadas en Yverovidea; …”. Los Larragueta debieron recuprar la hacienda y en 1786 Catalina Larragueta la arrendaba a Juan Martín Echauri. Poseía entonces “diez y ocho robadas de una mano y quince de la otra”. Además, la casa y 7 peonadas de viña. Lo arrendaba por cuatro años con una renta anual de 9 robos de trigo las piezas, 21 robos las viñas y 4 ducados la casa.

En Izu se hizo una escritura de arrendamiento en 1655, por parte de Miguel Senar de Salinas (Mendigaña), quien arrendaba a Pedro Munarriz y Joanes Erro “doscientas y cuarenta y seis robadas de tierra blanca, a ciento y veinte y tres robadas de cada mano, año y vez a razón de cuatro robos por cada seis robadas de sembradura y setenta y seis peonadas de viña a cuatro robos menor cuartillo por peonada”.

Precios. Compraventa. Arriendo.

Precios de compraventa de piezas, viña y granos

Año

Precio

Año

Precio

1553 

4,36 ducados la peonada

1749

8,5 ducados la robada

1564

0,8 ducados el robo de trigo

1765

11 ducados la robada

1564

0,8 ducados el robo de trigo

1743

3,5 ducados la robada

1574

1,6 florines el robo de trigo = 5 reales robo

1752

6,5 ducados la robada

1577

7,5 reales el robo de trigo

1765

5 ducados la robada y 6 la peonada

1579

4 ducados la peonada

1797

150 pesos la robada de huerta

1587

7 reales el robo de trigo

1802

10 ducados la robada y la peonada

1595

8 reales el robo de trigo y 4 el de cebada

1811

16 reales fuertes el robo de trigo

1606, 1608

1 ducado el robo de trigo

1815

16 reales fuertes el robo de trigo

1611

5 reales el robo de trigo

1821

8 reales el robo de trigo y 7 el de maiz

1618

6 reales la robada

1830

6 reales el robo de trigo

1637

7 reales el robo de trigo

1832

12 ducados la robada

1649

6 ducados la robada y 8 la peonada

1842

146  reales de vellón la robada

1659

8 ducados la peonada

1848

30 pesos fuertes la robada

1677

0,5 ducados el robo de trigo

1857

80 reales la robada

1693

8 ducados la robada y 6 la peonada

1859

50  reales de vellón la robada

1694

8 reales el robo

1867

14 pesos la robada

1723

4 reales el robo de trigo

1882

7,5 pta. La robada de monte

1740

6,5 ducados la robada y la peonada

 

 

 

 Precios de arrendamiento

Año

Arriendo

Año

Arriendo

1603

10 almudes de trigo la robada y 12,5 tarjas la peonada

1786

0,5 robos de trigo por robada y 3 robos la peonada

1633

0,6 robos de trigo por robada

1802

0,5 robos de trigo por robada

1648

3 reales la peonada

1802

0,4 robos de trigo por robada. Larrañekoa

1651

0,5 robos de trigo por robada

1816,1817

0,4 robos de trigo por robada. Sarbil

1655

0,66 robos de trigo por robada y  3,75 robos la peonada

1819

0,4 robos de trigo por robada. Sarbil

1743, 46

0,5 robos de trigo por robada

1824

0,4 robos de trigo por robada. Sarbil

1765

0,7 robos de trigo por robada

1840

0,6 robos de trigo por robada

 

 

1849

1 robo de trigo por robada

 

En lo referente al rendimiento del cereal, no es fácil encontrarlo en la documentación de estos pueblos, al menos para períodos de la Edad Moderna. Así que nos tendremos que basar en lo aportado por la historiografía. Los estudiosos de este tema consideran un rendimiento medio para el trigo desde el siglo XVI hasta el XIX que oscila entre 3,5 y 6. Es decir, 3,5/6 robos por robo empleado en la siembra.

A finales del XIX, las mejoras que se van implantando (semillas, mecanización, fertilizantes) elevarán el rendimiento poco a poco, alcanzando 7/8 a mediados del XX, para aumentar rápidamente en las décadas siguiente: 9/10 hacia 1970; 19 hacia 1985; etc.

Como sabemos, tradicionalmente se empleaba un robo de semilla por robada, quizás algo menos en siglos anteriores. Teniendo en cuenta que en los arriendos se solía pagar por término medio 0,5 robos de trigo por robada, nos daremos cuenta del escaso margen que tenían los labradores para su sustento. Esto se veía agravado por la irregularidad de las cosechas, sometidas a todo tipo de inclemencias y desastres, tal como se recogen en otro apartado de la web. Aquí trataremos de alguno de estos casos.

Uno de los peores años, tanto para Artazkoz como para Izkue, debió ser el de 1591, habiendo sido los campos apedreados hasta tres veces, perdiéndose casi toda la cosecha, lo que produjo una desesperada situación sin trigo para el consumo familiar ni tampoco para sembrar al año siguiente. Tenemos documentada la reacción de Izkue, viéndose en la necesidad de pedir un censo:

Los jurados, vecinos y concejo del lugar de Eyzcue dijeron que el año próximo pasado no tuvieron cogidas ninguna de pan ni de vino y se llevo todos los frutos la piedra y padecen necesidad extrema y no tienen con que dar sustento a sus familias ni ganados, aunque han sembrado su tierra como mejor han podido empeñándose y para remediar la dicha necesidad tiene necesidad de hasta treszientos ducados y de tomarlos aquellos a censo sobre los propios de dicho lugar y sus bienes…”.  En apoyo de esta petición de censo, declaraba como testigo Gaspar Unzueta representante del tesorero de la catedral, patrón de la parroquia: ”ha sido tan grande el daño que hombres de ochenta y noventa años dicen no haber visto algo igual en toda su memoria y que en los años pasados de ochenta y seis y siete y ocho donde se cogían de diezmo mas de doszientos robos de trigo y cebada hasta sesenta robos y veynte y cinco cargas de vino y en los años ochenta y nuebe y noventa se cogieron ciento sesenta de trigo y treinta de cebada y veynte y seis cargas de vino y el noventa y uno se cogieron sesenta y tres robos de trigo dieciocho de cebada y ninguna carga de vino”.  Se supone que Artazkoz estaría en una situación parecida.

Las noticias sobre las malas cosechas son muy abundantes. En 1617 fue otro año terrible, en el que apenas les quedaba grano para la siguiente siembra. Por esta razón, los de Izkue no pudieron pagar la pecha a la catedral e incluso el tesorero les tuvo que prestar 100 robos de trigo para la sementera. Como buen inversor, opinaba que “si no siembran no nos podrán pagar la pecha y perjudicaran a la catedral”. La situación se repitió en 1641, 1642, 1645 por la piedra. En 1661 la dueña de Remonena declaraba que “en los últimos tres años la piedra ha hecho que se perdiese la cosecha de pan traer”.

En la documentación histórica solo hay referencias al vino blanco.

Viñedo

Seguro que a los jóvenes les costará creer que el viñedo fue una de las principales actividades económicas de la Cuenca. Al leer los inventarios históricos de bienes de nuestros antepasados quedamos sorprendidos del peso que tenían las viñas entre los bienes raíces. En la conocida valoración de bienes del Reino de Navarra de abril de 1607, en Artazkoz había 16 propietarios que poseían 533 peonadas de viñedo y 1.182 robadas de tierra. La peonada se tasó en 4 ducados y la robada en 2,5 ducados:

Casa de

Peonadas*

Robadas

Casa de

Peonadas*

Robadas

Pedro Goñi

17

46

Lope de Artazcoz

75

200

Juanes Diez de Artazcoz

26

120

Miguel de Yrurzun

12

7

Miguel de Satrustegui

12

20

Martin de Satrustegui

25

20

Juanes de Artazcoz menor

80

220

Miguel Muruzanal

50

50

Juanes de Artazcoz maior

50

80

Martin de Yaben

4

5

Pedro de Aizcorbe

16

40

Palacio

36

90

Juan de Ybero

40

80

Martin de Sorauren

10

112

Juan Escolano

80

80

D. Alonso de Artazcoz

-

12

* La peonada equivale aproximadamente a media robada, unos 449 m2

 

Antes, en 1580, algunos de estos propietarios, como es el caso de Juan Perez de Artazcoz (Loperena) poseía 150 peonadas. Su hijo Lope declaraba 116 peonadas en 1606. El palacio hizo varear las viñas en 1603, resultando 37,5 peonadas menos 5 perticas.

Dando un salto de 200 años encontramos la estimación de la riqueza de la Cendea de 1817. En ella figuran 31 casas en el pueblo con 359 peonadas de VIÑA clasificadas como de tercera categoría. Es decir, hasta bien entrado el siglo XIX hubo alrededor de 200 robadas dedicadas al cultivo de la vid, lo cual se corrobora en el plano de masas de 1870 (Ver figura). En 1891 había más de 4.000 robadas de viñedo en la cendea, un sexto aproximadamente de las tierras de labor. Poco después, la llegada de la filoxera arrasó gran parte de estos cultivos, descendiendo en una década a la décima parte. Aunque en la primera mitad del XX hubo cierta recuperación, hacia 1940 apenas quedaban unas 600 robadas en la cendea. La segunda mitad del pasado siglo supuso su práctica desaparición.

¿Dónde estaban las viñas? Aparte de la cartografía y fotometría históricas, la toponimia nos ayuda a situarlas en el mapa del término: Parraga, Kapana, Alto de las viñas (Uztarrozgaña), Uztarrozgibela, Ardantzeondoa, etc. Además, también se localizaron en Mendartea, Gurbaldea, Yrunbidea, Errotaldea, Vicudigaña y otras endrezeras. En la segunda mitad del siglo pasado hemos conocido las de Mendartea y Laparraga.

En junio de 1606 Lope Perez de Artazcoz dueño de Loperena hizo inventario de bienes: : Item una viña de veinte y quatro peonadas poco mas o menos en los términos del dicho lugar llamado Errotaldea; Item  otra viña ay mismo de cinco peonadas poco mas o menos; Item  otra viña en Mendartea de diez y seis peonada poco mas o menos con un pedazo de majuelo; Item  otra viña en el mismo termino de tres peonadas; Item  otra viña en la parte llamada Uztarrozgaña de diez y seis peonadas; Item  otra viña en el mismo termino de seis peonadas; Item  otra viña en el mismo termino de dos peonadas; Item  otra viña junto al camino que va a Pamplona de seis peonadas; Item  otra viña ay mismo junto al pomar de dos peonadas; Item  otra viña ay mismo de diez peonadas; Item  otra viña en el mismo termino llamado Mendartea de seis peonadas; Item  otra viña en el termino llamado mojon de Eyzcue de ocho peonadas; Item  otra viña en Vicudigaña Aldea de diez peonadas…Cuarenta cargas de  vino blanco y el cubaje para cien cargas de vino en todo, dos prensas grandes de cuatro cubos grandes  y dos pequeños”. En total 114 peonadas.

En 1607 Miguel Irurzun y Miguela Artazcoz, dueños de casa Irurzun (Santiago) hicieron inventario de sus bienes, entre los que aparecen viñas y bodega: “ Item una viña en Urramendigaña de cinco peonadas; Item  otra viña Camino de Pamplona de quatro peonadas; Item  otra viña en Mendartea de una peonada; Item otra viña majuelo en la misma endrezera de diez peonadas… Item mas ay cuatro cubas, la una de una cavida de seis cargas y otra de quatro y las otras dos de a dos cargas y media. Mas un cubo de cavida de quinze cargas y un pisador de cavida de seis cargas. Y en las cubas ay cinco cargas de Vino Blanco”. Vemos que en esta fecha, marzo, declaraban poseer 20 peonadas. Sin embardo, en abril, cuando se hizo la valoración eran 12. Recordemos que la tal valoración tenía consecuencias fiscales!

En abril de 1638 era Juana Ziriza, dueña de Escolarena, la que hacía inventario: “ Item una viña en los términos de dicho lugar llamado Mendartea de catorze peonadas poco mas omenos; Item otra viña en errotaldea de diez y seis peonadas; Item otra viña en Gillardia de seis peonadas; Item otra viña en Uztarrozgaña de quatro peonadas; Item otra viña en Uztarrozgaña de una peonada; Item otra viña en la parraga de diez y seis peonadas; Item otra viña en Zumadia de quatro peonadas; Item otra viña en los términos de Arazuri de veinte y cuatro peonadas…Item en la bodega diez cubas, quatro de ellas de a ocho cargas de vino cada una, otra de siete cargas, otras dos de seis cargas, las otras dos de a quatro cargas y otra de otras quatro cargas. A escepto una de las quatro, las demás llenas de vino, las dos de a ocho cargas y la de siete y una de las de seis de año anexo y las demás del año de la cogida del año mas cerca pasado. Item otras tres cubas de cavida de a dos cargas para aguabino. Item dos prensas con sus adrezos, dos cubos de vino, uno de cavida de doze cargas de ubas y el otro de diez cargas y otros dos cubillos para pisar ubas. Item en la bodega de la casa de abajo tres cubas de a dos o tres cargas que no se puede poner vino en ellas sin afrezar”.  En total 84 peonadas.

En 1734 la dueña de casa Antoki, Graciosa Perez de Larraia, hacía el obligado inventario tras la muerte de su marido Francisco Bentura Oreien: “Yten una viñacon parte de lieco de treinta peonadas y de ella veinte y nuebe de viña en el paraje llamado Errotaburua; Yten otra viña de seis peonadas en el mismo termino; Yten otra viña de dos peonadas en el mismo termino mas abajo que la anterior; Yten otra viña en el paraje de Mendartea de una peonada; Yten otra de seis peonadas en Uztarrozgaña; Yten otra de una peonada en Yrunbidea; Otra de una peonada en la misma endrezera; Yten otra de una peonada en la misma endrezera; Yten otra de tres peonadas poco mas o menos con una porción de lieco en La Parraga; Yten; Yten otra de quatro peonadas en Asiain y paraje llamado de Yturburua; Yten otra de dos peonadas en Asiain y paraje de Yzoatte; Yten otra de seis peonadas en Olza y paraje Juandenesalbatorebidea; Yten otra de dos peonadas en Olza y paraje de Campanapea; Yten otra de seis peonadas en el mismo paraje; Yten otra de catorce peonadas en Ibero y paraje de Arangostia… Yten veinte cargas de vino de a onze cantaros la carga; Yten cinco cubas de buena calidad y de ellas una de doze cargas, otras tres de a siete cargas y la quinta de dos cargas; Yten dos cubas de mala calidad, la una de cavida de doze cargas que hara muchos años que en ella se a envasado bino y la otra de quatro cargas.Hacían 82 peonadas.

Variedad de uva y vino.

En la documentación de la cendea no se ha encontrado apenas referencias a la variedad de uva que se cultivaba en los siglos anteriores. Tan solo tenemos una mención de 1759 cuando Juan Zenoz, vecino de Ibero, declaraba que tenía en Izkue una viña de uva garnacha de una peonada: ”tiene y posee dicho Zenoz en propiedad y posesión como suya propia una viña de una peonada poco mas o menos de bidado Garnacha afrontada a viña de las casas de Belascoainecoa y Mendienecoa… la vende a Josef Echeberria a diez ducados cada peonada”.

Estudiosos del tema han encontrado a nivel de Navarra una serie de variedades conocidas desde el siglo XVII, pero ignoramos cuál de ellas utilizaban nuestros antepasados. La lista de variedades estaría compuesta principalmente por las siguientes: Garnacha, Mazuelo, Tempranillo, Barbés (Barbués o Berues), etc. Aunque ya vemos que la Garnacha estaba establecida desde muy antiguo, parece que su extensión en la Cuenca se produce a raíz de haber sido diezmadas las otras variedades por las enfermedades del mildiu y oidio desde mediados del siglo XIX y por la filoxera al final de dicho siglo. Su resistencia hizo que se convirtiera en la variedad dominante en la producción del txakoli de nuestros pueblos. Hasta hace unas décadas hemos visto hacer txakolí, casi exclusivamente tinto.

En contraste con nuestras vivencias modernas, y las referencias de los últimos cien años, en la documentación histórica solo hemos encontrado referencias al vino blanco, ni una al tinto o rosado. Suponemos que se produciría a partir de cepas blancas, de variedades como la garnacha blanca, berues o malvasía. Debió haber una fuerte sustitución de variedades ancestrales a partir de las citadas plagas.

En el Archivo Histórico tenemos las siguientes menciones al vino blanco de la Cendea:

1538. Juan de Andosilla, vecino de Pamplona, contra Juan de Ascarraga, cantero, residente en Osacar, Miguel de Latasa, zapatero, vecino de Pamplona, y Martin de Azanza, vecino de Artazcoz, sus fiadores, sobre indemnizacion de 20 ducados de daños por incumplimiento de convenio relativo a la construcción de un horno de cal y restitucion de 30 robos de trigo y 6 cargas de vino blanco entregados de adelanto.

1538. Juan de Ollo, vecino de Asiain, contra Juan de Segura, cintero, vecino de Pamplona, sobre pago de 42 florines de venta de 6 cargas y media de vino blanco.

1543. El lugar de Ororbia contra Luisa de Artieda, mujer de Pedro de Otazu, señor de Otazu, cesionaria de Martin de Urniza, molinero, vecino de Ororbia, sobre decomiso de una viña concejil de 5 peonadas por impago de un censo perpetuo de 9 cuartones de vino blanco al año.                       

1565. Martin de Gorriti, vecino de Gorriti, contra Miguel Subiza, escribano real, vecino de Asiain, sobre entrega de 120 cargas, resto de la venta de 200 cargas de vino blanco.             

1576. Juana de Cemborain, viuda de Garcia de Ciriza, Juan de Undiano, su yerno, y Dominica de Ciriza, su mujer, vecinos de Asiain, contra Ramiro de Gazolaz, Graciana de Urdaiz, su mujer, Pascual de Olza y Maria Remirez de Gazolaz, su mujer, vecinos de Olza, sobre restitución de 6 cargas de vino blanco y las labores de 28 peonadas de viñas

1578. Miguel de Ollo, vecino de Ollo, contra Pedro de Lasau, pintor, vecino de Asiain, sobre apelación de sentencia del alcalde de Pamplona relativa a desocupar una cuba de vino y pago de 12 cargas de vino blanco a 20 tarjas y media el cántaro.

1604. La cofradía de Izkue había dado a Juanes Eleta, vecino de dicho lugar, por 16 cántaros de vino blanco valorados en 6 ducados.

1621. Obligación de Juan Diez de Artazcoz contra Juanes Ollo y Pedro Artazcoz, su yerno. Estos eran vecinos de Eguillor  y declaraban haber comprado de Juan Diez de Artazcoz menor 6 cargas de vino blanco, 3 de ellas a 15 tarjas y las otras a 4 ducados la carga.

1625. Obligación de Mª Juan Lizasoain viuda, vecina del pueblo, sobre vino blanco.

1629. Obligación de Gracios Elso Arbizu, vecina del pueblo, contra Lazaro Irisarri vecino de Ororbia por 13 ducados, valor del vino blanco comprado.

Precios del vino blanco

Año

Precio

Año

Precio

1538

42 florines por 6 cargas y media

1584

17 ducados y 9 reales por 14 cargas de uva

1553

5 tarjas el cántaro

1604

6 ducados por 16 cántaros  

1578

20 tarjas y media el cántaro

1621

4 ducados la carga

 

Plantación.

Dada la importancia económica que el viñedo alcanzó en Navarra para el siglo XVII en detrimento del trigo, las Cortes del Reino se vieron en la necesidad de poner coto a las nuevas plantaciones. La obligación de controlarlas estaba en manos del ayuntamiento de la Cendea, el cual, cada mayo o junio, tenía que nombrar veedores en cada pueblo para vigilar las plantaciones. Desde el siglo XVI aparecen denuncias a vecinos de Asiain, Olza, Ibero, Arazuri y Ororbia por la plantación de viñas sin permiso.

En mayo de 1681 todos los pueblos de la cendea habían procedido al nombramiento de veedores: “Constituidos Joseph de Oreyan y Martin de Zizur jurados de este lugar de Artazcoz dijeron que según las ultimas Cortes estan obligados a nombrar personas que reconozcan los campos  para ver si ha habido plantaciones contra lo dispuesto en dicha ley. Nombran a Juanes de Larragueta y Miguel de Erize…". Informe de los nominados: "han reconocido los campos  y terminos de Artazcoz con el cuidado y diligencia que el caso requiere y no han hallado en ellos ninguna plantación”.

En mayo de 1703 se reunía el gobierno de la Cendea en Ororbia, declarando que “ se han juntado a nombrar las personas que tienen elegidas para hacer reconocimiento de sus terrenos y campos para ver si en ellos ay algunas plantaciones de viñas nueva contra los dispuesto por las leyes del Reino para cuyo efecto las personas que tienen elegidas y nombradas son … por el regidor del dicho lugar de Artazcoz a Joan Martin de Urrutia y Miguel de Lizasoain”.

En junio de 1740 otra reunión de la Cendea, diputado y regidores de los diez pueblos, para tratar el mismo tema:”… y dijeron que constándoles como les consta la disposición de la ley de las cortes celebradas en la ciudad de Corella el año de mil seiscientos noventa y cinco donde se hallan las leyes que hablas sobre las plantaciones de viñas y por la ley de las cortes celebradas en la ciudad de Estella … han hecho ber y reconocer cada uno de los regidores los términos de sus lugares como es el dicho regidor Martin Joseph de Zizur a Martin de Zubieta y Juan Antonio de Elsor residentes en Artazcoz…”. Todos declararon que tienen vistos y reconocidos cada uno de ellos los terrenos de los lugares donde residen … y dijeron y declararon los dichos Juan Martin de Zubieta y Juan Antonio de Elso que en los términos de el dicho lugar de Artazcoz y paraje llamado de Mendartea en terreno que ara cinco años que era viña ha plantado cuatro peonadas mas o menos Graziosa Perez de Azanza vecina de Yzu, mas no saben si prezedente lizenzia de Juez competente o sin ella. Y los demás arriba nombrados que en los términos de los lugares en que residen no se han hecho nuevas plantaciones”.

Guardería. Vedas.

El viñedo, de acuerdo con la importancia que tenía, era objeto de especial cuidado por parte de los vecinos, protegiéndolo de los posibles hurtos y de daños del ganado. Así aparece en los cotos y paramentos concejiles. Un buen ejemplo lo tenemos en las ordenanzas de Añorbe de 1531: “Ordenamos que porque mejor las viñas sean guardadas, que nadie del lugar haya de entrar ni entre en viña ajena; y si alguien entrara en viña ajena habiendo fruto y cogiere de él, pague de pena de día 12 dineros y de noche una libra fuerte... Ordenamos que comenzando el primer día de marzo hasta que el fruto de las viñas fuere cogido, ningunos ganados granados ni menudos hayan de entrar ni entren en las viñas ni piezas sembradas ni vedadas y si algún ganadoentrare dentro del término proveido, haya de pagar por cabeza de día dos sueldos y de noche cuatro sueldos al costiero o guarda, o al dueño

Más cerca, los de Izu en 1631 hacían también sus ordenanzas, en las que se decía: “Yten en quanto a la conservación de las viñas hubo combenio e hicieron coto y paramento que si en qualquier tiempo del año entrase en ellas ganado granado tenga de calunia cada cabeza a medio real por dia, y un real de noche y en dicho ganado granado se entienden también los bueyes y asi el costiero como el dueño de la tal viña señalen y hagan por calunia y si hiziere el costiero la haya de presentar al concejo y si la hiziere el dueño sea para si la calunia… Yten mas en conservación de dichas viñas y considerando que mejor se goardan del granado menudo con calunia que con el carneamiento que cada tiene de su mano hacer. Hubo convenio coto y paramento que si en qualquier tiempo del año entrare ganado menudo a pazer en las viñas tenga calunia de dia a cuatro reales y de noche a ocho. En Izkue y Artazkoz, sin embargo, en 1775 durante un pleito se discutía si el ganado podía entrar en el viñedo. Una parte declaraba que “que es costumbre en Izkue  que después de vendimia se fije el día en que el granado entra en las viñas a comer la hoja”. La otra parte contestaba que “no puede entrar el granado sin permiso”.

Localización de las zonas históricas del viñedo.

En 1870 se conservaba el viñedo. Unas 300 peonadas.

1930. Viñedo en Mendartea, Uztarrotzgaña

Todavía en 1956 quedaban viñas en Laparraga y La Tejería, además de Mendartea y Uztarrotzgaña.

Ganadería

La ganadería constituyó, durante siglos, la otra gran actividad económica de estos pueblos. El ganado desempeñaba dos importantes funciones: a) suministro de alimentos, lana, pieles, etc.; b) fuerza de trabajo. Actividades que fueron decayendo a partir del siglo XX, hasta prácticamente desaparecer en la actualidad, al menos en su forma tradicional. La ya citada valoración de 1607 nos informa de la cabaña ganadera del pueblo allá por los comienzos del XVII:

Casa de

Ganado

Pedro Goñi

2 Bueyes, 2 Macho, 2 Yeguas, 2 Carneros

Juanes Diez de Artazcoz

-

Miguel de Satrustegui

1 Rocín

Juanes de Artazcoz menor

6 Bueyes, 1 Macho, 2 Yeguas, 260 Carneros, 68 Ovejas, 20 Cabras, 2 Cochinas

Juanes de Artazcoz maior

2 Bueyes, 100 Carneros, 1 Cochina

Pedro de Aizcorbe

2 Bueyes, 1 Rocín, 3 Cochinas

Juan de Ybero

2 Bueyes, 1 Rocín, 1 Cochina

Juan Escolano

2 Bueyes, 1 Potrillo, 6 Cochinas

Lope de Artazcoz

3 Bueyes, 2 Yeguas, 1 Potranquilla, 100 Ovejas, 16 Cabras, 8 Lechones

Miguel de Yrurzun

1 Buey, 1 Rocín, 2 Cochinas

Martin de Satrustegui

4 Bueyes, 1 Rocin, 2 Yeguas, 1 Mulato, 40 Ovejas, 3 Cochinas

Miguel Muruzanal

4 Bueyes, 1 Rocin, 116 Ovejas, 7 Lechones

Martin de Yaben

1 Cochina

Palacio

-

Martin de Sorauren

-

D. Alonso de Artazcoz

-

 

Vemos que en este listado falta el ganado del palaciano, en aquel año era Geronimo de Elso Arbizu, que seguramente sumaría un rebaño bastante grande. Tenemos como referencia un proceso de 1.550, cuando el palaciano Frances Arbizu arrendó Sarbil para introducir 550 cabezas de ganado menudo.

En 1817 se hizo otra valoración de la riqueza. En cuanto al ganado, se declararon 10 yuntas de bueyes, 32 de cerda, 836 cabezas de lanar y 28 de cerril.

Como corresponde a su importancia, el ganado tenía un valor proporcionalmente muy superior al actual. En esta tabla recogemos algunos precios encontrados en la documentación para Artazkoz y pueblos cercanos. Podemos comparar con el precio de otros bienes como tierras y viñas.

Año

Precio

Año

Precio

1535 

Un carnero entre 10 reales y 1 ducado, 9 una oveja primala, 1 ducado un cabrón

1606

27 ducados una yegua, 53 ducados un macho, 17 reales un carnero

1537 

26 florines y 6 grosses por un rocín

1610

7 reales por borrego

1541

1 florin de oro la oveja y 1 ducado el carnero

1611

26 ducados un buey

1554

1 ducado por una cerda

1613

15 ducados un rocín

1571

44 ducados por una yegua

1623

1,2 ducados por carnero

1574

16 ducados un macho

1625

27 ducados un macho

1575

50 ducados un macho

1630

19 ducados un buey

1577

10 reales por oveja

1640

25  ducados una yegua

1580

20 reales un macho cabrío

1642

32 ducados un macho

1585

35 ducados un macho. 13 florines una yegua

1646

35 ducados un macho

1588

10,5 reales por borro y 12 reales por oveja

1649

32 ducados un macho

1590

18 ducados por un rocín

1656

16 ducados un macho

1594

10 reales por oveja

1670

53 ducados un macho

1597

14 ducados por un buey y 0,8 ducados por oveja

1677

22 ducados un buey

1598

35 reales un rocín. Otra venta, 25 ducados por un rocín

1721

51 ducados un macho

1599

18 reales el carnero

1732

26 ducados un buey

1600

20 ducados un buey

1758

24 reales una oveja

1601

23 ducados una yegua y 20 reales por carnero

1779

24 ducados una yegua

1603

10 ducados un rocín

1810

44 reales fuertes cada oveja

 

Tal como conocimos en nuestra juventud, la compraventa de estos animales se hacía en ferias y a través de los tratantes. Precisamente, este gremio estaba monopolizado por personas de Iparralde, tanto de la Navarra de ultrapuertos como de Lapurdi. Prácticamente en toda la documentación en la que se trata algún asunto de negocio de bueyes está presente alguno de estos Bascos (nombre con el que se les conocía aquí a los navarros del otro lado). En 1625 el virrey de Navarra ordenó declarar en cada pueblo de las cendeas de Iza y Olza la existencia de franceses en los negocios de tratante de bueyes: “… se hara mencion a Fermin de Lizasoayn que baya a las balles de Olça e Yça y en los lugares comprendidos verifique que franceses trata en ellas ansi mercaderes como vendedores de bueyes y otros … asi mismo hagan amparo y secreto en nombre de su mag. de todos los vienes de los dichos franceses..”. Los jurados de cada pueblo cendeano iban informando al escribano:

En el lugar de Yçu Joanes Almorabide y Miguel de Lizasoayn declararon que de la venta de un buey le deben a Pedro de Yoldi basco mercader de bueyes vecino del lugar de Yoldi tres ducados…En el lugar de Olça los jurados  dijeron que el dia de San Joseph ultimo uno llamado Urriburu basco mercader de bueyes compro un buey de pelo royo y debe doce ducados…En el lugar de Lizasoayn declararon que habían comprado un buey de pelo amarillo a uno llamado Juanes basco mercader de bueyes y otro buey de pelo royo a uno llamado Mendiri basco mercader de bueyes… En el lugar de Ybero declararon la benta de un buey de uno llamado Juani mercader basco y de la venta de otro buey a Juanes de Urrizpuru basco mercader de bueyes… En el lugar de Eyzcue declararon que compraron un buey de pelo royo al hijo de Carrica basco mercader de bueyes”.

Otro tema relacionado con la ganadería era el de los pastos y prados boyerales sobre cuyos derechos las disputas eran continuas. En el apartado de cotos y paramentos se han mencionado ordenanzas de 1603 que regulaban estos bienes comunales, las vedas, multas, etc. Había una gran preocupación por la sostenibilidad de estos bienes amenazados por el exceso de ganado. Esto encontramos en un documento de 1769, cuando los vecinos reunidos en batzarre dijeron que “ha crecido mucho el numero de ganado lanio que hacen muchos daños en menuzeles, prados boyerales y demas que estan dedicados a los bueyes de la reja y estos son la necesidad principal de las familias. Hay que poner un limite al ganado lanar de cada familia y para ello necesitan aprobacion del Consejo Real.

Esta preocupación venía de muy antiguo. En 1623, los de Izu declaraban que “su principal grangeria y vida es la administración de la labranza y en su conservación consiste el bien publico y esto a de ser tambien en el sustento y vida de los bueyes de labranza y en el gozo de los erbagos son privilegiados y no tienen dehesa boyeral suficiente y la que asi es muy poca tierra y por estar en la orilla del rio  se ba disminuyendo con las avenidas…”. Recordaban que tenían la facería de Bitartekoa con los de Artazkoz “que es el mejor pasto y yerba para dehesa boyeral que haya en dicho lugar”. Pero encontraban oposición en sus vecinos de Artazkoz para poder convertir Bitartekoa en dehesa boyeral. Así que nombraron representantes para que ”reconozcan su termino y la dehesa que tienen en la orilla del rio y la dicha endrezera de Vitartecoa y reconocida y vista esta petición señalen por dehesa boyeral para dichos bueyes y ganados de labranza la dicha endrezera de Vitartecoa y se amojone y manden que los de Artazcoz no metan ni gocen en ella con ningún ganado menudo ni granado fuera de los de labranza. Como es lógico, el asunto terminó en los tribunales.

Sarbil. Andia

Estas dos sierras de realengo han sido a lo largo de los siglos las reservas de pasto para estos pueblos, lo que les permitía tener unas cabañas de ganado lanar muy por encima de lo que habrían podido soportar sus comunales. En cuanto a Artazkoz, el disfrute de ambas sierras ha sido muy diferente. Mientras a la de Andia se podía llevar el ganado libremente, como cualquier vecino de Navarra, en Sarbil había que negociar con el patrimonial real para arrendar el pasto. La relación entre Sarbil y Artazkoz fue un tira y afloja permanente. Durante siglos, los vecinos pelearon para que el pueblo fuera admitido como gozante de pleno derecho, al igual que Azanza, Ibero, Izkue, Etxauri, Ciriza y Muniain, sin tener que estar pendiente de la renovación del arriendo. Nunca se logró, sobre todo por la oposición de los seis lugares citados que, como es lógico, no les apetecía repartir el pastel.

De 1535-1536 es un interesante proceso en el que aparece por vez primera Artazcoz como arrendatario. Como se ha dicho, el patrimonial le iba arrendando por períodos de varios años, lo cual era mal admitido por los congozantes citados, cuyos guardas no dudaban en carnear el ganado. Aparece el contrato entre el patrimonial y el palaciano de Artazkoz, Francés de Arbizu, de 1535 por el que se concede el derecho a introducir 550 cabezas en la sierra durante 10 años por 20 libras anuales. Algo más tarde, en 1552, le volvían arrendar las hierbas y aguas:

arrendandose las hierbas de las sierras y montes reales de Sarbil  para 550 cabezas de ganado menudo por tiempo de dos años comenzando desde Santa Cruz de mayo del presente año de 1552 en adelante por la suma de 20 libras en cada año pagaderas en una paga. Y la proxima paga sera a Santa Cruz de mayo del año de 1553 y la otra paga a Santa Cruz de 1554 (…) arrendandose a Frances de Arbizu cuyos son los palacios de Yaniz y Artazcoz. Otorgose esta carta al 9 de mayo de 1552.

Los de Artazcoz no cejaban en su empeño de ser congozantes de Sarbil de pleno derecho. Así que en un proceso finalizado en 1621 aprovecharon el hecho de que el Rey les debía ciertos favores para insistir. En aquellos años Artazcoz arrendaba las hierbas de la sierra al patrimonial a razón de 12 ducados por año, en contratos de 4 años de duración. El Patrimonial rechazó la petición, alegando que Artazcoz ya disponía de términos suficientes para su ganado. Naturalmente, los bazarres de los cinco pueblos acordaron oponerse a esta pretensión.

En 1631 se cerró la puerta de Sarbil definitivamente, cuando el patrimonial vendió goce en exclusiva a Ibero, Etxauri, Izcue, Muniain, Azanza y Ciriza por 1.500 ducados:

 Por cuanto por parte de los Lugares de Echauri, Ibero, Izcue, Muniain, Azanza y Ciriza en el nuestro Reino de Navarra nos ha sido hecha relación que tienen derecho de gozar de las yerbas y aguas y otros aprovechamientos de la Sierra de Sarbil, que es de mi Patrimonio, y otros lugares que no tienen este derecho entran en ella pagandola cantidad en que se conciertan con el nuestro patrimonial, (...)  y que á nuestra noticia ha venido que el lugar de Artazcoz que confina con la dicha Sierra pretende le hagamos merced de darle goce en ella, suplicándonos que por obiar el daño que por esto se os pueda seguir, fuésemos servido desechar al dicho lugar de Artazcoz de la dicha pretensión, y á otros cualesquiera persona ó Comunidad que lo intentaren, (...)  hacemos merced á vos los dichos Lugares de Echauri, Ibero, Izcue, Muniain, Azanza y Ciriza del goce de las yerbas y aguas de la dicha Sierra para ahora y de aquí adelante perpetuamente para siempre jamás, reservando en nos la propiedad de la dicha Sierra y el rozar”.

En 1790 nuevo encontronazo entre Artazkoz y los pueblos congozantes de Sarbil, al impedirle estos el paso del ganado por Sarbil hacia los pastos de Andia. Esto desembocó en un nuevo proceso en el que los de Artazcoz reivindicaban su consuetudinario derecho a utilizar la ruta de Sarbil, mientras los otros negaba la existencia de dicha costumbre: “Desde tiempo inmemorial ha pasado el ganado a gozar de Andia introduciendose por Sarbil y de alli a la cañada real ya que desde el Artazcoz a dicha cañada no hay mas de 4 o 6 eras de tierra”. Los cargohabientes de la sierra hacía unos años que pretendían que dieran un rodeo bordeando Sarbil por Izkue, lo cual suponía la pérdida de casi un día, alegando que esa era la ruta que siempre habían utilizado: “ … siempre que los de Artazcoz han llevado ganado a Andia lo han hecho por la cañada del lugar de Izcue tocando el termino de Ibero y de este pasaban a la cañada. Que los de Artazcoz, pueblos de la ribera y otros antes de entrar en la cañada preguntan al guarda destinado como guia hasta Azanza y al bajar, lo mismo y pagan 3 tarjas. Se hizo un mapa en para situar los diferentes accesos que se discutían (Ver la figura).

En cuanto a Andia, en primavera de cada año los diferentes pueblos declaraban qué ganaderos y cuántas reses iban a pasar ese año hacia la sierra en mayo. Al parecer, había un doble pago: por usar la cañada de Sarbil y el diezmo por el disfrute de Andia, que se abonaba al abad de la sierra. Sobre las cantidades hay algunas referencias: en 1775, el pago de un real por rebaño, que pasa a erbagar las hierbas y aguas de Andia, era considerado poco por el gobierno de Sarbil por lo que subieron a dos reales; en 1790 se habla de las 3 tarjas por la cañada; 36 reales de vellón al abad de Andia en 1805. En cuanto al número de cabezas, hay datos sueltos: el dueño de Loperena llevó 324 cabezas en 1818 y 320 en 1820; este mismo año otros cuatro vecinos llevaron 450 cabezas en total. Los de Izkue en 1785 llevaron 848 cabezas, en junio del año siguiente 793 y 600 en 1789.

Como en cualquier lugar en que se practicaba la trashumancia, las vías de acceso eran las cañadas reales de Navarra y sus traviesas, pasadas y ramales. Estos rebaños utilizaban dos vías. En primer lugar, la traviesa T 8, que unía las cañadas reales de “Milagro a Aezkoa” y de la Baldorba entre Noain y Urdanoz. Desde Ibero (a donde entraba por el puente de Isterria) se dirigía a Legin y atravesaba Sarbil hasta Urdanoz, donde se unía a la citada cañada de la Baldorba. Una segunda vía era la pasada P 22 que se originaba en Berrioplano, en la cañada “de las Provincias” y atravesaba el monte de Izu hasta terminar en la traviesa 8 junto a la venta de Sarbil. (Ver figura).

Bitartekoa fue un facero compartido por el ganado de Artazkoz e Izu.

Sarbil fue una gran reserva de pasto hasta la desamortización.

1790. Los de Artazkoz querían acceder a la cañada F O S desde †, en vez de dar toda la vuelta por F. Durante algunos años los de Izu les dejaron subir por Z O

Mapa de 1924 con la Traviesa 8 y la Pasada 22 para ir a Andia.

En 1870 se conservaban las bordas. También un cerrado de piedra en el encinar que nos recuerda a los sarios.

Otros oficios

Tejedores. Los tejedores estuvieron muy presentes en estos pueblos, donde es habitual encontrar la casa de Euntzelenekoa. Sin embargo, en Artazkoz, hasta bien entrado el siglo XIX, no aparece casa alguna asociada a este oficio. El primero que encontramos es un tal Garcia de Ororbia, tercedor de lienzos, citado en documentos de 1600, 1601, pero cuya casa desconocemos.

En 1607 residía en el pueblo  Martin de Aranburua, tercedor de lienzos, año en que se casó con Catalina de Izu vecina de Ororbia. En 1610 figura Martin en el pueblo dando una quita.

Ninguna otra mención hasta 1827, cuando declara en un juicio por robo Atanasio Monreal, dueño de Mariantonena, de 54 años de oficio tejedor. En 1850 se casó Feliciana Izcue Larragueta, de dicha casa Mariantonena, con José Recalde Reclusa, de oficio tejedor. En 1868 se cita por vez primera esta casa de Mariantonena como casa del Tejedor enfrente de la de Juandiezena.

Herreros. Se conocen muy pocos nombres de herreros en el pueblo y en ningún caso se ha podido localizar la casa o casas en las que se ejerció el oficio. Ya en 1557 se menciona a Joanes Ezpeleta de oficio herrero, participando en los batzarres. En 1561 compró una huerta a Nicolau Lizasoain. En 1555 declaraba tener 32 años y en 1558 decía tener 40. Seguía en 1570, cuando aparece citado en un juicio en el que se condenó a un romero por el incendio del pajar de Escolano. En 1569 es Joanes Ugarra quien figura como herrero.

En 1595 el herrero era Garcia Senosiain, casado con Graciana Echarren. Ese año le daban una quita a su cuñado Martin Yrurzun, vecino de Airkorbe, tras pagar este los 50 ducados de la dote de Graciana. Era el segundo matrimonio de esta, casada anteriormente con Domingo Ybero. Parte de la dote le pagaron con un buey valorado en 16 ducados.

Sastres. Si hemos encontrado más gente asociada a esta profesión. Ya para el año 1520 hay una mención a un tal Diego hijo del sastre. En 1535 se dice que había carneado en Sarbil al sastre de Artazcoz un cabrón de tres años valorado en un ducado. Pero no figura el nombre. Unos años más tarde, en 1568, encontramos a Beñat Gabadi sastre residente en el pueblo de 25 años, que volvería a aparecer en documentos de 1571 y 1574. En un proceso sobre disputa de asientos en la iglesia se dice que este sastre vivía en 1567 en una casa del palaciano Frances Arbizu.

En 1592 hizo su testamento Graciana de Abaurrea mujer de Esteban de San Vicente, sastre, a quien nombraba heredero. Al año siguiente Miguel de Artazcoz Urrizola, hijo de casa Aizkorberena, hizo un contrato de aprendizaje por cinco años con Paulo de Saldise, sastre vecino de Izkue. Cuando su padre Miguel testó en 1595 declaraba: “dejo a mi hijo que tengo con Paulo Saldise sastre 10 ducados, de ellos le di a Paulo 5 ducados cuando mi hijo hizo asiento con en el oficio de sastre.

En 1638 se menciona a Joanes Senosiain, sastre habitante del pueblo, como testigo en un nombramiento de abad. Este Joanes también era conocido por el apellido Oreyen, seguramente por ser oriundo del pueblo del mismo nombre. En 1647 Joanes, junto con su hijo Miguel Senosiain Echeberria, también sastre, y su nuera Catalina Urrizalqui compraron una casa al concejo, casa que recibiría el nombre de Sastrearena y afrontaba con la de Oteizarena y Karlosena. En consecuencia, pasaron de habitantes a vecinos. Algo más tarde, 1650, Miguel permutó su casa por otra que afrontaba con la de Mariantonena y la de la abadía de Otxobi. En junio de 1655 un terrible incendio destruyó esta nueva casa, dejando en la miseria a la familia: “se quemo entera y Miguel  y su mujer Catalina, con 4 hijos, el mayor de 10, salieron por una ventana en camisa y sin otro vestido. La casa esta en medio del pueblo, pegante a otras. Esta desgracia llevó a Miguel pedir limosna por los pueblos de alrededor. Denunciado por el fiscal, salieron en su defensa varios vecinos, por lo que el Consejo le concedió finalmente licencia “para pedrir dentro del Reino durante un año”. Este hecho de mendigar, por parte de vecinos víctimas de una desgracia, no es extraño en la historia de nuestros pueblos.

Superado el trance, Miguel volvió a su oficio. Así vemos que en 1657 iba a hacerle el traje de boda a uno de Ororbia, pero este andaba con dificultades para pagar. En 1666 Ya había muerto Miguel, sustituyéndole en el oficio su hermano Joanes, quien ese año firmaba un contrato de aprendizaje con Martin Izcue natural del pueblo vecino. Al difunto Miguel le sucedió en el oficio su hijo Joseph Senosiain (Oreyen) Urricelqui, quien ya es mencionado en 1671 como arrendatario de la primicia. Se casó en 1672 con su vecina María de Leyerun Asiain, heredera de casa Antokirena. Por cierto, María era descendiente de un sastre de Asiain, Beltran Asiain alias Morondo. Ambas casas, por tanto, se unieron al ser ambos herederos. En un principio la familia ocupó la casa de Sastrearena y arrendó Antokirena. Más adelante María, ya viuda, volvería a casa Antoki. No parece que ningún descendiente de Joseph continuara con el oficio de sastre. En cuanto a la primitiva casa de Sastrearena, debió ser vendida o desapareció, conservándose solo el nombre, pero atribuido, a veces, a casa Antokirena. Consultar la historia de estas dos casas.

Como se ha visto más arriba, estos sastres dedicaban una parte de su tiempo a formar aprendices, generalmente jóvenes de pueblos cercanos, con los que escrituraban contratos de aprendizaje. De 1684 es un contrato entre Andres Ochoa de Olza, vecino de Izkue, y el maestro sastre Mathias Martinez de Ollo vecino en el pueblo de su apellido. Era un contrato para seis años y medio y Mathias tomaba como aprendiz a Juan Felix Ochoa de Olza, hijo de Andres: “se obliga con su persona y vienes de enseñarle en dicho oficio de toda su posibilidad y cumplido el dicho tiempo de hacerle el vestido acostumbrado conforme al estilo del dicho oficio cumpliendo el dicho aprendiz con lo que es de su obligación, y el dicho Andres se obliga a que el dicho su hijo servirá de tal aprendiz durante los dichos seis años y medio bien y fielmente sin ausentarse ni llevar cosa alguna de su casa…”.

Tejeros. La actividad de los tejeros no era permanente, por razones obvias, circunscribiéndose a los meses de buen tiempo. Además, estaba supeditada a las necesidades de tejas y ladrillos que pudieran surgir en el pueblo o alrededores. En la Cendea se han documentado tejerías en Arazuri, Artazcoz, Ibero, Izu y Ororbia, desde el siglo XVI,  siendo la de nuestro pueblo la única que se ha conservado, aunque en estado ruinoso, lo que le aporta un valor a tener en cuenta de cara a su recuperación. Todavía constaba la tejería entre los bienes en el recuento de 1817.

Este oficio estaba monopolizado por cuadrillas de Iparralde, fundamentalmente de Lapurdi: Joanes de Yriarte y Joanes Aguirre de Ustaritz; Martin Senper de Senpere; Joanes San de Martin y Bernardo de Armendariz; Juan de Burutegui; Juan de Elizaga, Christobal de Arburu, Juan de Zubiria, Pedro Salaberri, Ramon de Ola  de Ezpeleta; Domingo de Segura.

Firmaban contratas con los concejos comprometiéndose a producir una cierta cantidad de tejas y ladrillos. Por su parte, el concejo aportaba el horno, almacén, terrenos para la balsa y leña. En Artazkoz encontramos un convenio de 1659 entre el concejo y los tejeros Joanes San de Martin y Bernardo de Armendariz, bascos¸ en el que acordaron:” Que toda la obra de la tejeria de tejas y ladrillos sea a medias para el lugar y los oficiales. Que hayan de pagar de lo que tomaran del lugar treinta y un reales por cada millar de tejas. Que el pueblo les dara dos cantaros de vino y por cada hornada dos cargas de leña gruesa del monte y el resto de leña delgada se haga en el soto a costa de los tejeros. El lugar deberá hacer a su costa el horno de la tejeria y el retejar la casa será a costa de los tejeros. Para cerrar a los lados se les haya de traer el lugar dos cargas de  hojas de haya y se les haya de dar el trigo que necesiten  y el vino”.

Un siglo más tarde, 1738, surgió un conflicto entre el pueblo y el tejero Juan de Bururtegui. Habían firmado un contrato en el que el tejero se comprometía a “cocer una hornada de ladrillo y teja y los vecinos a aportar 300 cargas de leña desde el encinar, haciendo el corte el dicho Burutegui y luego repartirse a medias el producto, pagando Burutegui por la mitad del pueblo a 25 reales el millar de teja y ladrillo”. Total, que teniendo ya todo en marcha, el tejero estuvo implicado en un asesinato y terminó en la cárcel. Ya habían salido 13.000 tejas y ladrillos de muy buena calidad, lo que suponía 162 reales a pagar a los vecinos, que reclamaban estos.

Nuevo lío en 1787. El tejero Domingo de Segura había huido a Francia, dejando deudas en el pueblo por casi 400 reales. Había hecho una buena hornada de más de 14.000 ladrillos, en parte para construir una casa en Ibero y otra parte para un albañil de la capital. Poco después, en 1799, nuevo conflicto, esta vez con Juan de Elizaga y Ramón de Ezpeleta, a quienes les habían adelantado 500 cargas de leña para una hornada, a 5 tarjas y 12 robos de trigo a 10 reales fuertes, 62 libras de pan a 8 maravedis y 40,5 reales fuertes en dinero. Los vecinos querían embargarle 21.000 tejas y ladrillos, pero resultó que había otros acreedores, por lo que el asunto terminó en la Corte.

Canteros y  Fusteros. Estas dos profesiones, tan unidas a la construcción, tuvieron muy pocos representantes en el pueblo. La mayoría de los canteros era de fuera, sobre todo de la zona norte navarra (Araitz, Betelu, Arakil, Larraun, Ollo, etc) y Gipuzkoa. En el siglo XIX ya es más habitual encontrar canteros de Asiain, Ibero y Etxauri. Los fusteros residían, en gran parte, en Asiain. Como es natural, era frecuente la presencia de canteros en todo tipo de obras, casas, iglesia, torre, puente, molino, presa, etc. y en la tasación de compraventa de edificios, revisión y tasación de obras, etc. También aparecen arrendando los frutos primiciales, negocio asociado a alguna obra contratada en la iglesia.

En 1607 y 1620 tenemos referencias de un cantero residente en el pueblo, Joanes de Eleta, pero sospechamos que residió temporalmente, no hay datos de su familia. Hasta 1790 no hay más canteros en el pueblo, fecha en la que llega por casamiento Josef Gainza Astiz, natural de Arruazu, quien vivió en una casa afrontada con Aizkorberena y Martxuetarena. (ver historia de casa Orella).

Dentro del ámbito de la construcción, encontramos especialistas en las obras de los molinos y presas, los llamados maestros de hacer molinos, cuya presencia es habitual en los trabajos de reparación del molino de Lasterroa.

 

Tejería. Boca del horno, descubierta gracias al trabajo de Mauricio Larreta.

En 1870 aparecen los dos edificios de la tejería: horno y almacén.

El la foto aérea de 1930 todavía se aprecian los dos edificios.

En casa Iribasena estuvo la posada.

Zirizarena también se llamó Ostaleria. Seguramente funcionó como posada durante algún tiempo.

El comercio. Arriendos: panadería, taberna, posada, carnicería y pescamercería

La venta de productos estaba muy regulada por los concejos, los cuales la sacaban a subasta siendo adjudicada a un vecino mediante el tradicional sistema de remate de candela. De esta manera, el pueblo obtenía algunos ingresos con los que aliviar sus magras cuentas.

La panadería solía ser rematada frecuentemente por el gremio de molineros. Disponemos de documentación desde 1587 cuando fue sacado a subasta su arriendo, junto con el de la taberna:

Joan Perez de Artazcoz y Joanes de Uztarroz jurados dixieron que abian puesto en candela y arrendación la panadería y taberna de dicho lugar por tiempo de un año cumplido para que el dicho lugar y vecinos de el y viandantes sean probeydos de pan y bino y abiendo puesto conforme la ley del reyno tres candelas, interbeniendo ocho días en cada una de ellas y a la ultima candela parecio presente Joan Diez de Artazcoz vecino del lugar el cual ofrecio por la renta de la dicha panadería y taberna la suma de beynte y siete reales castellanos en la qual promesa morio la candela.

Luego se detallaban las condiciones, entre las que figuran: la obligación de tener pan y vino durante todos los días de labor y fiesta; la multa de 4 reales por cada día que faltasen dichos productos; que haga pan bueno al precio de Pamplona; que lo tenga en paños limpios; el vino bueno y debe dar a dos cornados la pinta si es del pueblo y a tres si es de fuera; ningún vecino ni residente podrá vender ni vino; etc. Por tanto, ese año ambos comercios estarían en casa Juandiezena.

En años sucesivos vemos como estos negocios iban pasando a diferentes vecinos: en 1615 Juan Martin Arbizu, panadería y tabena; en 1639 el dueño de Remonena, lo anterior más la posada; en 1651 el molinero Joanes de Oregar tomó la taberna.

Entre 1650 y 1652 la posada y panadería se instalaron en la casa de Juan Martin Iribas (Iribasena o Santiago). En el contrato de dice que tomó el arriendo el día de pascua de circuncisión con las siguientes clausulas: 1ª, se obligó a proveer a los vecinos, habitantes  y a gente que llegase de pan cocido bueno, sin que haya de tener engaños limpios, sin que haya quejas de ello … y lo haya de vender al precio de Pamplona. También haya de tener posada y a los que vinieran haciéndoles buen recibimiento y pagando lo justo. Que ningún vecino venda pan cocido ni pueda tener posada a menos que sea algún pariente o amigo. Iribas ofreció 8 reales. En 1833 seguía siendo posada esta casa.

Desde el siglo XVII la casa de Zirizarena (Iza) se conoció también con el nombre de Ostaleria, por lo que durante algunos años debió actuar como posada.

La carnicería y pescamercería (pescadería) fueron otros dos servicios arrendados, pero de ellos tenemos poca documentación. Se encargaban de la carne y del poco pescado que llegaba en aquellos tiempos, sardinas y abadejo sobre todo, así como de suministrar el aceite de ballena. En 1810 la pescamercería fue adjudicada a Manuel Elidondo y en 1817 la tuvo, junto con la carnicería, Ramón Yoldi por 2 y 9 ducados de renta anual, respectivamente. Se obligaba a proveer de carne de oveja merina o churra, aceite de ballena y abadejo.

Finalmente, citaremos la pesca del río. En 1757 la cogió en arriendo Manuel Mendigaña, casa Loperena, por 10 años, a 26 reales año, cediéndosela poco después a su yerno Francisco Arce. Los vecinos podían pescar, pero con condiciones, mientras que los demás serían multados con dos ducados. En 1805 sería Manuel Elizondo el arrendatario por tres años. Esta actividad estaba sometida a las norma de la Corte del Reino, en las cuales se regulaba qué especies y meses se podían pescar, además de los instrumentos a usar, como el garramuch y el esparbel. De hecho, hubo procesos contra algunos vecinos por pesca ilegal en varios pueblos de la cendea: en 1583 fue llevado a juicio Joanes Ollo, pillado pescando en vedados en Izkue o Francisco Galan denunciado por pescar con esparbel en Asiain.